Las increíbles historias de un… ¿escritor?


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Tengo amigos que han escrito un libro o un articulo y ponen en sus currículos o sus biografías que son escritores. A pesar de que llevo toda mi vida escribiendo y hay cinco títulos de mi autoría en el mercado, nunca me había atrevido a autocalificarme como escritor. Algunos títulos están agotados y andamos preparando segundas ediciones, pero me parecía presuntuoso autocalificarme así, por eso de que uno es lo que los otros ven en ti, es decir, sería autor o escritor si mis iguales me reconocieran como tal.

Pero hoy ha ocurrido una de esas estrambóticas anécdotas que a veces me gusta contar por su propio surrealismo mágico y que me ha hecho reflexionar sobre si ya es hora de que salga del armario y empiece también a decir, valga el ego, la presunción y la falsa modestia eso de “soy escritor”.

Estaba trabajando en la maqueta de un libro de título “Orgullo y Furia”, extraño nombre para una calurosa tarde de un viernes de principios de agosto, sudando entre sus casi cuatrocientas páginas mientras que fuera podía escuchar el disfrute de la gente en las calas y playas. Cadaqués está a rebosar de turistas y en estos más de dos meses, aún no he podido gozar de un solo baño.

Laura estaba disfrutando del presente de Javier, un amigo masajista que como regalo de despedida había decidido concederle una sesión. Todo parecía dentro de la más absoluta normalidad hasta que de repente alguien llamó a la puerta. Como esto ocurre con frecuencia no hice mayor caso, y al ver que Laura no contestaba, seguí con mi “Orgullo y Furia”. Llegó un momento que la insistencia se hizo tan insoportable que Laura o Javier atendió a la llamada. Se asomaron y era la policía.

Estaban buscando a Javier porque al parecer alguien había desaparecido en Madrid y los últimos datos que tenían conducían hasta él. Javier, muy asustado, atendió a todas las preguntas del policía hasta que en el algún momento de la conversación escuché desde la habitación que a quien buscaban era a otro Javier, a Javier León.

Enseguida salí para ver que pasaba y me presenté. Las caras de Laura y Javier eran un poema ante la imponente presencia del policía. Tenían miedo porque no entendían nada. Al parecer, un joven de 18 años, de nombre Claudio Q. H. había desaparecido en Madrid y lo último que estaba haciendo era leer y subrayar mis cinco libros. No había dejado ningún rastro excepto esas pistas. Allí estaban sus pertenencias, su documentación personal y mis libros subrayados y querían saber si yo tenía algún tipo de relación con él. Busqué en mis archivos, en la relación de clientes, en el FB y en los más de mil suscriptores del blog para ver si encontraba alguna pista. Pero para nada me sonaba su nombre y no pudimos encontrar con esos datos nada que nos pudiera llevar hasta él. ¿Dónde estará Claudio? ¿Qué hacía leyendo y subrayando mis cinco libros antes de desaparecer? ¿Adónde ha ido y por qué?

La historia nos parecía surrealista por muchos motivos mientras que los interrogantes empezaban a amontonarse uno a uno. Le pregunté al policía como habían dado conmigo, ya que nadie sabe que estoy en este domicilio y no he notificado en ninguna parte que estoy residiendo, al menos hasta el domingo, en Cadaqués. Uno puede buscar por internet y leer todo mi blog y hacerse alguna idea de por donde ando, pero llegar al número y a la casa donde estoy… El policía tampoco tenía más pistas que estas que le habían llegado desde la central de desaparecidos de la CNP, del Cuerpo Nacional de Policía de Madrid. Laura, el mismo policía y el otro Javier empezaron a alucinar aún más cuando les conté, para quitarle un poco de hierro al asunto, mis historias con el CNI, mi vida en la embajada, el haberme codeado con tal y cual personaje y ese tipo de cosas que a uno le pasa en una vida que sin duda no deja nunca de ser sorprendente.

Lo que me asusta de todo este asunto es que no sé qué clase de cosa habré inspirado a Claudio con mis escritos. “Creando Utopías”, el libro que escribí en Escocia hace cinco años sin duda es un libro revelador. Sea lo que sea, y si ahora me está leyendo, que se ponga en contacto conmigo o con su familia, la cual está extremadamente preocupada. Y en todo caso, gracias por haber hecho hoy sentirme un poco escritor, porque sin duda, el que alguien tenga mis cinco libros subrayados encima de su mesita antes de su propia desaparición no deja de ser ya argumento para una auténtica novela. En fin, cosas surrealistas en un verano sin duda surrealista… En todo caso espero y confío en que Claudio esté bien y todo termine en susto y anécdota…

(Foto: El… ¿escritor? Javier León mostrando uno de sus libros que se puede leer en la biblioteca de la Comunidad de Findhorn, en Escocia, donado por el mismo en el año 2007).

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9 thoughts on “Las increíbles historias de un… ¿escritor?

  1. Joo Javier…es para alucinar de veras!!
    Yo te puedo explicar lo que a mi me inspiras en estos más de cinco años y te aseguro que no es nada malo…muy al contrario, hoy por hoy soy mejor persona porque he tenido la suerte de conocerte, leerte y escucharte. Me inquieto por la situación, pero tu no puedes inspirar nada negativo, así que por ese motivo me siento tranquila y por eso te escribo, por si en algo te calma.
    Al menos eso espero y deseo.
    Espero que todo sea una mágica jugada de esas del destino…
    Abrazo a los dos 😉

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  2. Javier, por un momento pensé que estaba leyendo el principio del capítulo I de tu nuevo libro…, por Dios que historia, seguro que Claudio esta por alguna Montaña, dando un paseo, subiendo colinas, al menos espero que este bien, pero que te encontraran …, vaya !
    Un abrazo fuerte

    Mari Chen

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  3. Pues yo conozco a un escritor que se llama Javier León Gómez, pero no es sólo eso, o nada más y nada menos que eso, es además un antropólogo comprometido e involucrado con la idea/acción de hallar/crear un mundo mejor y ofrecerlo a quien esté dispuesto a escuchar, observar, aprender, compartir…

    Sí, en realidad, este Javier León, es una buena persona y no hay mejor título que ese.

    Bonito fin de semana para todos, en especial para Claudio.

    🙂

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  4. Gracias de corazón por vuestras sentidas palabras… Algo habrá de verdad en ellas que nacen de vuestro interior, de vuestro hermoso espejo que proyecta lo que lleváis dentro, de ahí la resonancia. Esperemos que Claudio esté bien y vuelva pronto a casa contando algo así como que ha conocido la Utopía… un abrazo sentido…

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  5. Yo diría que más que escritor eres filósofo. Tus libros son un profundo ejercicio de reflexión. Modestas y honradas exposiciones de tu propio pensar.

    Como decía Ortega y Gasset,la sencillez es la gentileza del filósofo.

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    • Gracias querida… no sé si alguna vez conté que mi sueño era el de estudiar filosofía… al final terminé en la antropología, que no está mal… Quizás cuando tenga ochenta años me dedique a observar el infinito con calma e interrogarme con él desde la quietud… 🙂

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  6. Los hechos no suceden porque si. Las historias no vienen a los escritores, filósofos y corazones viajeros, sin un pacto ya elaborado, así que dale papel a esa historia. Síguela y regalanola, con todo el cariño que tu siempre pones en todo. Entro, te leo y permanezco en silencio, pero esta vez me han salido las palabras, en tímido consejo.

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