Glamour, sus contados días de gloria…


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La Verdad no puede rebajarse, es más bien el individuo quien debe hacer el esfuerzo de elevarse hacia ella. No pueden traer la cumbre de la montaña al valle; si quieren alcanzar la cumbre de la montaña, deben cruzar el valle, subir la cuesta, sin temor a los peligrosos precipicios”.  Krishnamurti

DK escribía un libro a mediados de la década de los cuarenta del siglo pasado con el sugerente título de “Glamour, un problema mundial”. En aquellos tiempos ya era incipiente que lo glamuroso, el espejismo, el maya, la ilusión, empezaba a hacer mella en la sociedad moderna, al menos de forma cada vez más generalizada.

El glamour es el hijo bastardo de la vanidad, del ego que se alimenta de sí mismo, esa “oscura y ame­nazante nube” que sirve para ocultar la “nube de cosas cognosci­bles” tal y como lo expresa Patanjali en su Libro Último. Empieza a colarse en nuestras vidas de forma inocente. Primero un halago, luego un impulso, hasta que llega a la esfera de poder e influencia y ahí nos posee.

Cuando eso ocurre perdemos el sentido de la realidad, de lo ético, de lo correcto. El fin se convierte en meta y los medios no importan, ni las formas, ni el sentido de coherencia o ética. Lo que antes era amor incondicional ahora se convierte en una perversa forma de engaño y burla.

En estos años he podido ver como el glamour se apoderaba de la vida de personas por las que sentía un especial cariño. Veía como el engaño y la mentira se apoderaban de ellos y como los focos y las luces de los flases encerraban su alma en una caja oscura, apartándola de lo esencial.

Todo empieza como un inofensivo juego. Una entrevista en la tele, una portada en una revista, gente que admira incondicionalmente sus vidas. Luego llega el fraude y la mentira, porque ambas, cuando perdemos el sentido de las cosas, arremeten contra todo. Cuando nos queremos dar cuenta, ya vivimos y nos alimentamos del glamour, y no podemos prescindir del mismo. Se convierte en una especie de parásito cuya simbiosis no podemos despreciar.

Estos días, y por segunda vez en pocos años, estoy viviendo de nuevo la experiencia del desgarre, de ver personas a las que quieres como se pierden en el turbio camino del glamour sin entender que el trabajo hacia la Verdad no pertenece a un individuo, sino que es el poder de un grupo integrado, compuesto por personas que tienen una visión común y un propósito grupal establecido, lo que crea las condiciones para que el trabajo Uno pueda prestar un gran servicio a la humanidad.

Los egos vanidosos se pierden en el camino y fracasan en su trabajo de unidad. Crean instituciones y mensajes poderosos que utilizan en nombre de cierta “verdad”, esperando que sea esa verdad la que baje de la montaña. Por dos veces en pocos años veo como dos personas queridas se pierden en la decadencia del ego, y además por la puerta grande, llenos de glamour y cámaras.

En 1929, un sabio Krishnamurti disolvió la Orden de la Estrella de Oriente. En su discurso de despedida dio un mensaje que rompía claramente con el glamour y la mentira, con las “verdades” que se utilizan y se proclaman de forma gregaria y sectaria. Los que han aprendido la lección trabajan en silencio apoyados por la fuerza grupal, a sabiendas de que la solución a toda esta pérdida de sentido siempre será un verdadero espíritu de humildad. Los egos glamurosos, tras vivir sus días de gloria, terminan olvidados y arrinconados en la más espesa soledad. No fueron capaces de renunciar a sí mismos, y al olvidar esa gran prueba del Guardián del Umbral, perdieron la batalla en el último tramo. El Ángel se retira y vence el Morador. La derrota ya está trazada.

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4 thoughts on “Glamour, sus contados días de gloria…

  1. Querido Javier cuanta razon tienes en lo que expresas.

    Ya no es la epoca del lider, sino la del grupo consciente integrado y unido. Esa es la nueva forma de consciencia que traera la nueva civilización, y el nuevo estadio de la humanidad.

    Los egos solo provocan separatividad, luchas y disputas. Ya no entro en esos juegos, no me interesan. No construyen nada hacia una vida mas plena.

    Un abrazo a todos.

    Javier

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  2. La gloria, el glamour… todo es efímero…
    Nuestra conducta nos define, somos lo que inconscientemente proyectamos, esa onda causa un efecto y tiene una repercusión directa en el nucleo de nuestra existencia…
    Que cada cual saque sus conclusiones, cada uno aporta su misión en la humanidad, todo tiene “un para qué”, los puntos se unen y el circulo se cierra.
    Carpe diem amig@s!

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  3. Todo esto por la película de tele5 de la vida de M.C.
    El solo pretende que se sepa la verdad según dice.
    En la serie cuando J.A. le dice, que va a vender las acciones y él le responde que el banco se queda con ellas. J.A. se despacha a gusto diciendo eres solo fachada, tantos años siendo amigos y solo se te ocurre decir esto.
    Pienso que él te dirá lo mismo que a él le dijo J.A.
    Un saludo para todos y en especial para ti que sin conocerte alguna vez entro en tú pagina.
    A.C.

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