Dar


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Todo se pone en orden. Todos acudimos a la llamada de aquello con lo que resonamos. Cada cual termina alineándose a aquellas fuerzas que concurren libremente en el cosmos. Vivimos por resonancia. Si vibramos con esto o aquello seremos redirigidos hacia eso con lo que nos sentimos cómodos.

Si resonamos con una flor, esta se inclina ante nosotros para mostrar su perfume. Si tintineamos nuestra alma hacia los senderos más sublimes, estos nos conducen hacia esa paz interior que nos mece hacia las infinitas atmósferas de lo incognoscible.

Los seres elevados que nos cruzamos por el camino se identifican tan sólo por un gesto. Son imitadores del sol. El sol ilumina, solo sabe dar, solo muestra gratitud y generosidad sin esperar nada a cambio. Es un fiel reflejo de un principio cósmico que sostiene todos los astros y todos los universos. Es el principio del apoyo, del sostén. Es el armazón y el cimiento con el que se construye todo cuanto existe. Es el amor, y el amor es la generosidad en su más extrema manifestación.

La abundancia nace del dar, no del recibir. Dar no significa hacerlo a sabiendas de que vamos a recibir algo a cambio. Dar significa dar, sin esperar nada, sin obtener beneficio, plusvalía o contravalor. Por eso los seres elevados dan y desaparecen. Dan todo lo que pueden, todo lo que necesitas sin coger nada a cambio, sin reclamar nada a cambio. Esa es su grandeza, y así se les identifica.

Cuidado con los que dan y te reclaman pago, o los que dan y te exigen, o los que ofrecen pero esperan un interés. Cuidado con los que dan y presumen de ello, o lo recriminan cuando no respondes a sus expectativas.

Dar es soltar, es mostrar en silencio que nada tiene sentido en la vida si no nace de esa amalgama universal. La mixtura que sostiene toda la creación es lo que nos debe dar aliento, porque ese dar es la señal de que empezamos a comprender el mecanismo de esta alianza universal.

Dar francamente, dar calladamente, en los pequeños gestos diarios. Dar una sonrisa, un saludo, un abrazo, una mirada. Dar sin que tu mano izquierda vea lo que hace tu mano derecha. Dar y no pedir, dar y no exigir, dar y no oprimir ni ofender. Dar incondicionalmente, totalmente, completamente. Darlo todo y perderlo todo para que el universo restablezca la paz en el mundo. Cuando das de esa manera, te conviertes en sol y en estrella y en nube. Te conviertes en parte imprescindible de la creación y por lo tanto, te conviertes en firmamento.

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3 thoughts on “Dar

  1. Que bonito lo dices. Me fascinas con tu forma de pensar y actuar.
    Eres el Sol,la Estrella,la Nube. Eres parte imprescindible de nuestras vidas,eres parte del firmamento nuestro.

    Gracias por hacerme pensar.

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    • Gracias querida amiga… Me alegra que aún os sigan gustando estas reflexiones… Pasan los años y el escritor lo que más teme es perder el duende… El ser humano, lo que más teme es perder la bondad… Gracias por vuestra luz…

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