Voces Prestadas


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Ayer en el viaje terminó de fundirse mi viejo Iphone, comprado allá por el 2008 por un precio irrisorio pocos meses después de que fuera anunciado en Copérnico por la entonces revolucionaria Apple. Siempre me gustó ser pionero en casi todo, y en la tecnología, por aquellos tiempos, casi nadie me ganaba. Fui de los primeros en tener teléfono móvil cuando aún era un adolescente. De los primeros en tener un ordenador portátil y de los primeros en tenerlo con pantalla a color. También de los primeros en tener un coche híbrido y de los primeros en hacer todo tipo de locuras. Pero como digo, eran otros tiempos. Ahora estoy aprendiendo a ser el último en casi todo, por eso ayer, ante la inevitable pérdida del móvil, opté por comprarme el más barato que había en el Fnac de Callao, un Sony Xperia Tipo que me costó la friolera de cien euros. Los tiempos, los de ahora, han cambiado y para mejor, porque como digo, ahora ya no va de cosas, sino de experiencias. Y como Apple ya no ofrece experiencias si no cosas a muy alto precio además, pues viva el Sony bueno, bonito y barato.

Y digo la friolera porque eran los cien últimos euros que tenía disponibles para pasar estos días en Madrid, a la espera de vender algunos libros o de que ocurra algún milagro de esos que a veces pasan. En estos primeros seis meses tenía suficiente dinero para pasar los próximos otros seis meses desahogado, ya que en el mundo de los libros, a partir de abril la venta es mínima, casi anecdótica, y hay que aprovisionar el primer semestre para sobrevivir el segundo. Pero hace unas semanas me dieron la oportunidad de saldar una gran deuda pendiente y arriesgué todos los ahorros en esa deuda, quedándome, como dicen los físicos de la cuántica, a cero magnesio.

La anécdota la cuento porque este tipo de cosas siempre me hacen gracia, especialmente cuando se complican por acontecimientos inesperados como el de esta mañana. Permitidme que la cuente porque viene a cuento.

Me estaba cocinando unas croquetas que hizo mi madre y que tenía congeladas para momentos de emergencia (las últimas mamá, que sé que me lees). Mientras se enfriaban, fui en pijama de verano, con un pantalón rosa y una camiseta gris-perla a la tienda del chino a comprar algunas cosas con mis últimos diez euros. Cuando llegué había mucho ruido. Estaban los chinos discutiendo con una mujer latina sobre cinco euros que la mujer había perdido y reclamaba en la tienda. Cuando fui a pagar mis cosas, me sobraron justamente eso, cinco euros, mil últimos cinco euros. Así que los cogí y se los di a la señora diciéndole algo amable. La mujer, los chinos y la gente que había allí no daban crédito, especialmente cuando miraban mis chancletas y mi pijama rosa y gris-perla. Lo hice alegra y feliz y de corazón, sin mayor pretensión que la de terminar con una conversación violenta que se estaba calentando por momentos y que no preveía con buen fin ya que los chinos no estaban por la labor de devolver los supuestos cinco euros perdidos a la mujer.

Mientras todo eso pasaba llegaba el mensajero con los primeros ejemplares del último libro que hemos editado en Séneca. Se llama “Voces Prestadas” y es un relato sobre experiencias de mujeres que han pasado por procesos dramáticos de malos tratos. La situación de hoy en los chinos era de maltrato, de unos sobre otros, así que era un buen día para zanjarlo con gestos de otro tipo. Como el gesto de editar un libro-denuncia pero cargado de optimismo y esperanza sobre unas mujeres que han pasado por situaciones dramáticas. Un libro muy buen escrito por la generosa e increíble Grela Bravo, una mujer que ha experimentado en sus carnes, con sus entrevistas y trabajo, los relatos que ahora traslada tan bien hilados.

Así que beneficiándome de mi peculiar situación material, aprovecho para venderos este estupendo libro el cual espero que compréis a malsalva para vuestro provecho y el provecho de amigos, familiares, vecinos y conocidos que deseen apoyar esta causa. Digo lo de apoyar esta causa porque la buena de Grela ha cedido todos los derechos de autor a la Asociación de Mujeres para el Apoyo y Defensa de las Víctimas de Malos Tratos”. Así que gracias Grela y gracias a vosotros. No sé si me vendí bien, pero todo sea por la causa.

Por cierto, también vendemos la versión digital por… cinco euros…

Más info en: www.editorialseneca.es

 

 

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