Meciendo al Aliento


Universum

Hay algo fascinante entre eso que separa el mundo visible del invisible. Es un borde, a veces un abismo o simplemente una delgada línea que tambalea con cualquier susurro. No importa cuan grande sea el trecho, porque a veces no se trata de espacio ni de tiempo, sino de intención, de sugerencia, de apertura hacia ese canal que nos conecta a unos y a otros, y a ese otro mundo multidimensional que se muestra más allá de nuestros limitados sentidos.

Hoy, ante una experiencia extraña pero hermosa, me preguntaba donde estaba lo cierto y lo incierto, qué era aquello que hacía de las cosas racionales puras fantasías inimaginables. La creencia en lo invisible, en las fuerzas que separan la lógica de lo fantástico, de lo misterioso, de lo inimaginable para la mayoría, a veces nos sirve de guía o de fe, de hilo conductor hacia el centro del laberinto existencial.

Y cuando metemos la cabeza en ese multicolor espectro siempre aparece la duda, la incerteza, la pesadumbre entre sabernos cuerdos o locos. Pero algo nos susurra que la vida no puede limitarse a nuestras creencias, a nuestros paradigmas, a nuestros limitados planos conceptuales donde solo podemos admitir aquello que alguna vez ha pertenecido a nuestros sentidos o a nuestra experiencia. Hay un vasto mundo mayor al nuestro. Un inimaginable misterio que abarca toda el infinito que nos rodea.

A los aficionados a mirar más allá de nosotros mismos, de meter la cabeza por encima de la bóveda celeste que tiñe de azul los cielos y nos impiden ver las estrellas en un día claro, nos maravillamos ante la representación del grabado Flammarion, que tan bien dibuja esa necesidad curiosa de penetrar en los misterios de la vida no para saciar ningún tipo de curiosidad, sino para desvelar los principios que rigen el universo, el interior y el exterior, y así conocer las leyes que mejor puedan ayudarnos en nuestro peregrinar cósmico.

Esas leyes maravillosas existen. Esos principios y valores que se antojan como guías en un camino que nos ha de llevar hacia cuotas inimaginables están ahí. Sólo debemos arrimar la cabeza y asomarla tímidamente hacia el Misterio, hacia las fuentes de toda inspiración, y dejarnos así guiar hacia la inmensidad de lo incognoscible. Provocamos con ello alinear nuestro ser con el Ser, nuestro latido con el Latido, y nuestra respiración con el Aliento y el Verbo. Y de esa forma, cuando alineamos todo lo que somos con lo que Es, nos convertimos en cocreadores, en seres capaces de alimentar la Vida que todo lo recorre. Nos entregamos y la vida nos mece y nos susurra constantemente.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s