Día 25. PONFERRADA


IMG_1178 IMG_1185 IMG_1187 IMG_1190 IMG_1201 

IMG_0968

Hicimos pocos kilómetros para descansar de las subidas de ayer y para tomar fuerzas para las de los próximos días. Cocinamos un buenísimo arroz caldoso e invitamos a una joven pareja de enamorados peregrinos que se han conocido en el Camino y han hecho de este especial momento un hermoso nido de amor.

Eran hermosos los piropos que los peregrinos nos echaban hoy. Como siempre vamos riendo, lentos y tranquilos, fotografiando todo lo que vemos, parando para reír a carcajada limpia o para hacer algún ramo de flores que luego dejamos delicadamente en alguna parte, es raro el día que no nos digan algo o nos ofrezcan algún presente. Hoy ha sido un amable tendero el que nos ha regalado algo de fruta. Ayer el regalo fue una gran cama con muchas mantas y las mayores comodidades después de haber pasado unos días deseando algo así. A veces proyectamos cosas, pequeños deseos de peregrinos cansados y por arte de magia aparece eso que pedimos. El regalo de ayer no tuvo precio. Por primera vez dormimos de un tirón, sin interrupciones, sin ronquidos de nadie, en un enclave privilegiado y en un albergue que parecía un verdadero hotel. Pagar cinco euros de donativo por lugares así a veces nos parece asombroso.

Mientras bajábamos pacientes por un auténtico jardín cargado de flores, observábamos como el Camino estaba cargado de un aroma especial que hipnotiza y nos aleja de otras realidades. Nos sentimos entregados al Camino. Hay una elegancia que nos transporta desde la auténtica alegría y la generosidad hacia el respeto noble de todo cuanto existe. El Camino nos vuelve virtuosos, amables y dóciles. Nos acerca a la mejor versión de nosotros mismos, a la parte más bella y brillante de nuestro ser. Se nota cuando caminamos a pesar de nuestras cojeras y lentitud. Hay algo que nos transporta a pesar del dolor y cierto grado de sufrimiento que ya casi no percibimos.

La primavera nos mantiene enamorados, altivos, consentidos. Estamos entregados a esta particular comunión de almas que deambula conscientes de su propósito. Nos damos cuenta de lo hermosa que resulta la existencia cuando, a pesar del dolor, todos se apoyan, se aman, se entregan incondicionalmente con tal de ayudarse unos y otros.

El ejemplo de Laura me mantiene iluminado. Como sus botas le maltrataban los pies, decidió continuar el viaje con mis chancletas de ducha. Cuando la veo caminar con ese coraje, con esa alegría y la observo en silencio subir y bajar montañas increíbles con la humildad de esas chancletas algo eleva mi sentido de humanidad hacia esferas inusitadas. Camina feliz, radiante, sabia, intuitiva. Ayuda a todo el que puede y abraza con sus poderosas manos y su poderosa mirada a todo aquel que lo necesita. Su extrema intuición para detectar tristezas o malestar me sigue asombrando. Pero más aún su forma de actuar ante ella. Se acerca silenciosa a esos peregrinos tristes, los abraza y con una compasión nunca vista, les transforma la vida. Ha sido todo un regalo el conocer a un ser así. Su ejemplo, del que todos tomamos silenciosa nota, no puede más que elevarnos a sus alturas para ser mejores.

Anuncios

3 thoughts on “Día 25. PONFERRADA

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s