Día 23. RABANAL DEL CAMINO


IMG_0994 

Su coche circulaba por la autopista hace un par de días. Diez minutos antes de pasar por el puente nos detuvimos para hacer algunas cosas. Diez minutos pueden condicionar toda una casualidad, todo un encuentro mágico. Así que cuando subimos por el puente que atravesaba la autopista, justo en ese instante en el que mirábamos desde arriba los coches que pasaban, Vicente nos vio y nos pitó tres veces. En ese momento no sabíamos que Vicente existía. No sabíamos porqué un coche que pasaba casualmente por la autopista nos había pitado no una, sino tres veces. Pero por algún motivo desconocido nos llamó la atención y lo comentamos.

Cuando hoy llegábamos al mágico Rabanal del Camino, un sitio muy especial en un lugar muy especial apareció Vicente iluminado acercándose a nosotros con una sincera y amplia sonrisa.

Vicente había seguido la aventura del Camino por los escritos que editaba en el blog y nos había esperado durante horas en este punto geográfico. No tenemos una ruta marcada, así que su intuición le llevó a este lugar y acertó. Casi de la mano, hablando con emoción y alegría por conocernos nos guió por el pueblo, aconsejándonos por uno u otro lugar, invitándonos amablemente a tomar un te y compartiendo una tarde agradable cargada de magia y encuentro y alegría. Su grandeza y humildad, sus ganas de transmitir y compartir cientos de cosas y su belleza interior fue para nosotros como un regalo, un divino tesoro que nos acompañará en todo el Camino. Además nos trajo un especial regalo que nos entregó a las puertas de una iglesia: una pequeña escuadra flanqueada por un compás. La magia no podía ser mayor.

Cuando nos contó que se había cruzado casualmente con nosotros en la autopista no podíamos creerlo. Recordábamos perfectamente su coche y el lugar exacto precisamente porque nos llamó la atención. Y ahora estaba ahí, hablándonos sobre sus hamburguesas vegetarianas y los mundos iniciáticos.

Habían pasado tantas cosas en todo este día que cuando conocimos a Vicente, que además es amigo de amigos comunes, no podíamos creerlo. Los ojos nos brillaban, el alma respiraba profundamente, la paz nos inundaba con un sabor dulce. Cuando se marchó y nos despedimos con un sentido abrazo no podíamos creer todo lo que estaba pasando. Gente buena, gente grande que se aproxima al Camino, que nos busca y consigue encontrarnos sólo para pasar un ratito, sólo para compartir una sonrisa y un mensaje de cariño y confianza.

Hace seis años paramos en este mismo lugar. Como llegamos temprano no pudimos disfrutar de la magia del mismo, pero nos quedamos anclados en su recuerdo, en la misteriosa iglesia y en este acogedor albergue donde ahora nos encontramos. Vicente, haciendo de excelente maestro de ceremonias nos guió hasta el portal del mismo templo que años atrás nos cautivó y de la misma casa donde sentimos que algún día pararíamos.

Querido Vicente, querido hermano del Camino, tu generosidad y humildad te hacen grande y tu regalo de hoy, tú mágica presencia, nos ha llenado de luz el Camino. Gracias de corazón a ti y a todos los Vicentes que de una u otra forma nos regalan tributos de amor y fraternidad. Siguen las sincronías, sigue la magia.

Anuncios

5 thoughts on “Día 23. RABANAL DEL CAMINO

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s