Día 18. EL BURGO RANERO


 IMG_0763

IMG_0759

Un día gris, al menos un día cargado de nubes grises y de experiencias no del todo gratas. Pero esas experiencias siempre nos ayudan a reflexionar, a rectificar, a volver al centro del cual nunca deberíamos salir. El dolor, cada vez más duro y agudo, el cansancio, las condiciones precarias que a veces nos encontramos en algunos albergues y los malos días de algunas gentes que por carácter, educación o simplemente un mal día no saben encajar las cosas del camino. Un día francamente extraño, totalmente diferente al resto de los días, con pruebas duras, con momentos que había que gestionar con paciencia y humanidad. Con un dolor que se multiplica y avanza imparable hacía los límites de la resistencia.

Pensar que aún estamos a mitad del Camino tal y como responden en estos momentos nuestras piernas es difícil. El ánimo sigue alto, muy alto, pero a veces, ante la agudeza de las dificultades, pensamos donde está el límite del extremo.

Sin dolor no hay gloria, podemos leer en algunos lugares. Pero esa gloria no estriba tanto en el poder soportar o no el dolor extremo, sino en ajustar cada instante a la experiencia del momento. Es increíble como la consciencia puede estar presente en cada uno de los pasos, observando cada detalle mientras se debate entre seguir o no seguir un paso más. ¿Y cuantos pasos somos capaces de dar en un día? ¿Cuántos momentos transcurrieron desde que esta mañana observamos el peregrinar de un grupo de gusanos que lentamente atravesaban el camino y el vuelo rasante del halcón peregrino que apaciguó nuestras vistas mientras descansábamos tumbados en la hierba? No podría saberlo, pero sí sentir que cada momento encerraba una eternidad donde pasaban al mismo tiempos millones de experiencias, miles de intercambios a todos los niveles. El dolor agudiza esa sensación de la consciencia. Nos alerta de que estamos vivos y de que no siempre lo estaremos.

De hecho la muerte se ha antojado peregrina en todo el Camino. Peregrinos muertos, amigos que han muerto mientras caminábamos, parientes cercanos que se han marchado mientras transitábamos de un lugar a otro. Hoy habíamos quedado con una hospitalaria amiga pero se tuvo que marchar hace dos días porque su padre había fallecido. En Grañón asistimos a la misa, ante el féretro aún caliente en mitad de la iglesia, de un hombre que había transmigrado con más de cien años de edad. La muerte siempre presente, porque, en sentido profundo, la muerte forma parte de la vida. No se puede entender la una sin la otra. Es la forma en que la existencia se expande y pervive. La higiene evolutiva que supera todas las cuestiones imprescindibles. Por eso es bueno acercarse a la realidad total, a la perspectiva total del Camino, de todo el Camino, desde el principio al fin, desde el alfa al omega, en los días luminosos y en los días grises, con dolor y con ausencia de dolor. ¿Cómo nos acercamos a la realidad? ¿Desde que perspectiva? ¿Desde qué actitud? Todo es emocionante, francamente emocionante, a pesar de las nubes y las experiencias ingratas y el dolor, el cada vez más acentuado dolor.

Anuncios

6 thoughts on “Día 18. EL BURGO RANERO

  1. Gracias Xavi por tu crónica. Hay altos y bajos, como bien dices. Ya hay avance si se tiene consciencia del momento bajo, aunque sigamos en el momento bajo. En cuanto a la muerte, se calcula que cada día mueren 150.000 personas en el mundo. Ya se ve que es parte permanente de la vida. Yo hoy también tuve día regular, y ahora toca sentarse en silencio y reflexionar sobre ello. Hay cosas que podría haber hecho de modo distinto, con más sabiduría. Esa es la reflexión que toca. Bona nit y hasta mañana

    Me gusta

  2. Recuerdo que una vez le dije a una amiga “no te cierres a expresar lo que sientes. Todo aquello que se te pase por la cabeza y te haga sufrir cuéntalo sin miedos, porque ningún ser humano es exclusivo en pensamientos y alguien te podrá ayudar porque ya habrá pasado por esa situación antes”.

    Ay, Javier, qué bien le hubiese hecho conocer este espacio de libre y abierto pensamiento.

    Ayer no fue un buen día para mi, hay situaciones que te hacen llegar al ahhhhhh 😉 pero hoy ha sido un día estupendo y sólo he hecho que ir encontrándome gente amable y con una sonrisa como la recibida en una carta de la Fundación Ananta. Esta Fundación dice estar agradecida por casi nada cuando somos nosotros los que les debemos ese agradecimiento, curiosa la vida y sus gestos. Y hermoso el poder de la sonrisa.

    La muerte y el dolor son temas complicados, sobre todo por su diversidad a la hora de sentirlos o vivirlos.

    Abrazos 🙂

    Me gusta

  3. ¡Animo Javier!
    La vida es: nacer, vivir y partir. Hay que aprender a envolver el dolor que te produce una muerte, a convivir con ella, con los gestos y amor maravilloso que se compartió con aquél que nos dejó un poco más solo en este universo infinito; pero vivimos con todos ellos a diario, de esa forma no nos sentimos tan solos…
    Ayer estuve viendo una película, me hizo reflexionar sobre nuestra existencia, mi generación, la anterior y posterior, no hemos conocido de verdad lo que es el sufrimiento profundo. Gente desplazada de sus tierras, caminando y caminando, buscando nuevos horizontes, perdiendo en ellos seres queridos, pero jamás se rindieron, por todo ello, nosotros hoy, podemos hacer el camino son sosiego y paz, podemos permitirnos transcurrir por el camino de los peregrinos, con dolor y sufrimiento, cada uno el suyo particular… pero tenemos el Universo entero para podernos conquistar.
    Come bolitas de arroz integral, envueltas en alga nori tostada, con sólo esto llegaras al final… jajaja, no es broma. Sopa de miso instantánea y a caminar, caminar con la mayor de las felicidades.
    Sé que te gusta el lago y los bosques, decirte: Que hoy es un día majestuoso, con cientos de sonidos y miles de colores envueltos en fragancias que te llenan el alma.
    Besitos desde los bosques…

    Me gusta

  4. La existencia no es otra cosa que andar. Andar,como quiera que sea,pero andar…Muchas veces sin rumbo. Pero siempre con final. Muchas veces sin saber porque se marcha. Pero siempre sabiendo que la muerte es el final del camino.
    La única verdad que el tiempo no cambia es que nos morimos

    Verrá la morte e avrá i tuoi occbi…escribió Cesare Pavese.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s