Día 7. AZOFRA


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Hoy no ha sido un día en solitario. Me acompañaban el frío y la lluvia. También los caracolillos que iba apartando del camino para que no fueran pisoteados por algún descuidado peregrino. Eso ha sido lo más emocionante que ha pasado hoy. Mi cruzar continuo con caracoles que habían salido con la lluvia.

Los paisajes eran especialmente tranquilos. Viñedos y viñedos que se agolpaban saludables unos con otros. Al fondo unas montañas nevadas y el ancho horizonte como guía. Como la soledad parecía de nuevo la norma, me tomé el día como un paseo bajo la lluvia. Andaba despacio y a diferencia de otros días, me paraba una vez por hora para dejar descansar los pies. Lo malo de pararse es que cuando los pies se enfrían luego cuesta mucho volver a arrancar. Pero hoy asumí el riesgo e intentaba parar en cada pueblo y en cada rincón. Siete horas de paseo. Siete horas de reflexión en el día séptimo. Una semana caminando. Parece que lleve toda una vida haciéndolo, como si la existencia pudiera resumirse en ese simple gesto: caminar.

Mientras iba apartando caracolillos de uno y otro bando del camino, observaba los montículos de piedras que se van acumulando año tras año en los bordes. Los peregrinos se entretienen en despejar el Camino de piedras. Es una bonita tarea conjunta que hace que otros peregrinos puedan disfrutar del mismo sin tropezar en unas y otras. La falta de concentración o el simple descuido pueden provocar una mala pasada, como le ocurrió a un australiano hace dos días, el cual se abrió una brecha al tropezar con una de ellas.

La reflexión es profunda cada vez que veo esos montículos que se acumulan a los bordes de todas las sendas. Si cada peregrino quita un guijarro, una piedra, llegará un momento en que otros podrán deslizarse por las mismas sendas de forma más suave. No deja de ser un gesto de generosidad, de comunión con el grupo, de intentar, aunque sea de esa forma tan sencilla, allanar el camino al otro.

Y eso me hace pensar en la solidaridad que nace entre todos los peregrinos. Todos se ayudan, todos se guían unos a otros, y se acompañan y comparten trozos de vida y experiencia. Realmente es maravilloso todo lo que se despliega en esas horas a veces de dolor, otras de silencio, algunas de soledad. El amor que nace entre unos y otros es extraordinario. Están todos atentos para que no te equivoques. Aún recuerdo con mucho cariño cuando torcí una calle en Arre porque quería ver con más detalle alguna cosa. Enseguida una hermosa mujer me avisó de que por ahí no era, de que el Camino seguía por otra ruta. Le di las gracias y le indiqué que solo serían cinco minutos. Pero ese gesto espontaneo y sincero me hizo sentir seguro, pleno, feliz, acompañado. No estaba solo, no estamos solos.

Sería tan hermoso que en la vida siempre fuera así… Que fuera el apoyo mutuo y la solidaridad lo que guiaran nuestras vidas, y no el egoísmo y la ceguera que a veces nos posee. Sería tan hermoso poder ser siempre humanos completos capaces de dar sin exigir, quitando piedras del camino y allanando la existencia a las venideras generaciones. Mañana seguirá lloviendo según el pronóstico. Seguiré atento a los caracolillos y a las piedras del camino.

(Foto: Como no llevo ni mapa ni guía ni sé donde pararé el próximo día, cuando hoy he visto el letrero de que faltaban 581 km. me ha sorprendido. ¿Cuantos días son esos? O mejor dicho, ¿cuantos pasos más debo dar para completar ese recorrido? Realmente no importa. No los cuento. El Camino verdadero no es llegar a Santiago, el Camino es caminar, es el propio Camino).

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5 thoughts on “Día 7. AZOFRA

  1. Xavi!!! el domingo es tu cumple ¿que quieres que te regalemos? ¿Habra que celebrarlo no? ¿Te llevamos una tarta grande grande?

    Un abrazo fuerte mucho afecto….

    Jaime

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  2. preciosas tus reflexiones en tu caminar, a veces, todos deberíamos mirar mejor, nos perdemos esas piedras apartadas del camino, nos parece caminar en la selva, cuando tan solo con abrir los ojos veríamos el paisaje.. Buen camino

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  3. “Sería tan hermoso que en la vida siempre fuera así… Que fuera el apoyo mutuo y la solidaridad lo que guiaran nuestras vidas, y no el egoísmo y la ceguera que a veces nos posee. Sería tan hermoso poder ser siempre humanos completos capaces de dar sin exigir, quitando piedras del camino y allanando la existencia a las venideras generaciones”.

    Así es. Un fuerte abrazo Xavi, agradecidoor tu crónica!

    🙂

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  4. Que sensación más emocionante caminar en silencio con el frio y la lluvia. Caminar hacia donde los pies te lleven sin que importe el destino. Eso si,cuidando los pies.

    Bonitas reflexiones amigo.

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