Rompiendo con nuestro espacio de confort


 AudreyHepburn

Nos envejece más la cobardía que el tiempo. Los años solo arrugan la piel pero el miedo arruga el alma”. Facundo Cabral

Decía Audrey Hepburn que no tenía miedo a morir. Tres meses antes de marcharse de este mundo debido a un cáncer de colon viajó a Somalia. Había padecido la Segunda Guerra mundial y había participado activamente en la ayuda al Tercer Mundo. La muerte para ella era algo inevitable que tarde o temprano caería como tifón de justicia para todo ser viviente. Lo aprendió en la guerra cuando veía fusilar a sus parientes y lo padeció en África. Esa dócil aceptación al destino irremediable le hacía permeable ante el devenir. Al no tener miedo a la muerte se había convertido en una auténtica vitalista. Y eso suponía romper una y otra vez con su espacio de confort, con su rutina, con todo aquello que hiciera de su vida una tumba andante.

Por eso Audrey no tenía miedo a la ruptura, al placer de la quiebra, al orgullo de la pérdida. Estaba dispuesta a todo, inclusive a condensar en un solo segundo todo aquello que pudiera darle sentido a una eterna existencia.

Acostumbrada a la crítica, porque aquellas personas que rompen los espacios y contornos de seguridad crean siempre desconfianza, soportaba día y noche la incomprensión del mundo. Pero no rehuía de la misma, ni la juzgaba. Sabía que el respeto partía precisamente hacia aquellos que pensaran diferente o buscasen respuestas en lugares antagónicos. “Usted puede saber más de una persona por lo que dice de los demás que por lo que los demás dicen de ella”, solía decir.

Sin duda, ella sabía que el miedo nos hace violentos. Y siempre se preguntaba porqué seres finitos tenían miedo a perderlo todo. A perder a sus familias, a perder sus trabajos, a perder su comida, su vivienda, sus argumentaciones racionales, sus creencias, su confort. ¿Cómo se puede tener miedo cuando sabemos a ciencia cierta que vamos a morir? Por eso Audrey no era prisionera de creencias o pensamientos, sino que gustaba de destruir cualquier forma mental que pudiera encarcelarla.

No se le conocía ideas fijas, sólo hechos consumados. Predicaba con el ejemplo, con la naturalidad y dando su vida por los otros. Con la promesa de que siempre se puede llegar más lejos, y siempre podemos hacer las cosas mejor. Por eso muchos moriremos anónimos, quejándonos de nuestras vidas y miserias, y a ella la recordaremos siempre. Gracias Audrey por tu ejemplo y vida.

Anuncios

2 thoughts on “Rompiendo con nuestro espacio de confort

  1. Hoy tomaba un café con una amiga y después de contar las miserias me dice; María, me quejo de quejarme tanto y me entró la risa.

    ¿Qué es la queja ?. Si tu vida (genérico) no fuera así, ¿Cómo podrías ser lo que eres y que enriquece tanto a los otros?. Si supiéramos que todo nos va “bien”, nos perderían los demás.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s