Encuentros con el desgarro


Mujer_desnuda_bajo_la_lluvia

Hoy ha sido uno de esos días raros en los que pasan cosas buenas y otras menos buenas. De esos momentos en los que deseas desaparecer, esconderte en una isla desierta o en un bosque encantado donde no molestar a nadie, donde no entorpecer los escenarios de seguridad de los demás. Pasear libre por alguna pradera lejana o abrazar la cima de alguna montaña. De alguna forma me esforcé en hacerlo, empatizando con esa soledad de llegar a casa y no tener a nadie con quien compartir las anécdotas de la jornada. Esa es una extraña sensación. Estamos tan inmersos en las redes sociales y en el mundo virtual que cuando desconectas del mismo te das cuenta de la inmensa soledad que rodea al mundo.

Y hoy quise desconectar drásticamente de lo virtual para aproximarme un poco al mundo real. Y fue ahí donde descubrí la trampa. Fue ahí donde la experiencia quiso manifestarse con crudeza. Una crudeza que ahora me arrastra sin saber hacia donde me llevará.

Al menos eso me pareció notar hoy en el Paseo de la Castellana. Terminaba de salir de la exitosa presentación del libro de Vicenta (hablaré de la misma con calma, porque merece la pena) cuando de repente escuché gritar a una mujer. Lloraba y gritaba desesperada mientras que la gente ignoraba esa situación dramática y dura, muy dura. De repente me vi yo como esa gente y no pude consentirlo. Me volví, rompiendo mi propio espacio de seguridad, y sin juzgar la situación ni a la persona me acerqué a ella, que lloraba desesperada en un banco. La toqué con mi mano izquierda apretando con dulzura su hombro y le pregunté si se encontraba bien. Sólo fue un instante, sólo fue una promesa.

Ella levantó su cabeza escondida y resultó ser una joven preciosa, de una hermosura increíble, una mujer desnuda y en lo oscuro, como en los versos de Benedetti, ahogada en lágrimas. Dibujaba un cielo raso pero teñido de lluvia, un desnudo cubierto de desgarro, una soledad tan profunda que dolía con tan solo mirarla.

La imagen de verla llorar desesperadamente y la de su sorpresa ante mi interés nos extrañó a ambos. La miré a los ojos mientras intentaba con la mirada decirle mil cosas para tranquilizarla. Me dijo que había discutido con su novio por teléfono y que agradecía mi gesto pero que prefería estar sola. Me hubiera gustado acompañarla en silencio pero no quise molestarla. Sin miedo a romper de nuevo su espacio de seguridad le volví a tocar el hombro con suavidad y me marché silencioso.

Mientras me marchaba con esa impotencia de haber querido abrazarla con fuerza y haber hecho algo más, aún recordaba con tristeza sus palabras desgarradoras: “por qué me has abandonado ahora que más te necesito”.

Quizás esta noche, mientras pienso en ella y suspiro por su dolor que ahora hago mío, quizás, tal vez, ella se sienta menos abandonada. Quién sabe, a lo mejor también anda escribiendo en alguna otra parte algo parecido a esto: “y alguien se acercó, me tocó el hombro, y mi soledad y amargura cambió de rostro”. Ojalá la mano izquierda nunca sepa lo que hizo la derecha, pero ojalá que su mirada se haya anclado a ese momento único, de intercambio profundo y sincero, y nunca más se sienta tan desdichada como hoy se sentía. Sea como sea, mañana será otro día… y la mano izquierda seguirá alerta, divisando hombros…

Anuncios

8 thoughts on “Encuentros con el desgarro

  1. Querido amigo… No sé porque,. hoy quizás por la lluvia, estoy un poco más sensible y al abrir el correo y leer tu post… Algo se ha movido dentro de mí y me he echo llorar, mansamente, pero llorar, ¿Hacia donde vamos, si alguién llora y nadie se para a darle la mano?, creo que es algo que el ser humano debe de recuperar, creo que si se llega a esos puntos estamos perdiendo algo más que la humanidad, estamos perdiendo el alma… Yo doy GRACIAS por que personas como tu se paren… Por que personas como tu nos haga tomar contacto con la realidad de lo que está pasando y de que personas como tu… NOS ACERQUE CADA DÍA UN POQUITO MÁS A LA HUMANIDAD…. Un beso enorme, que te quiero (permiteme está expresión, pero así lo siento ahora), y ojalá un día, si necesito una mano en el hombro… aparezca una como la tuya… GRACIAS.

    Me gusta

    • Gracias querida María por tus letras. Realmente nunca somos lo suficientemente sensibles hacia el sufrimiento ajeno. Lo de ayer sólo fue un gesto acompañado de una terrible reflexión nocturna. Ver a esa mujer empapada en desgarro me partió el alma, pero la indiferencia del mundo hacia su dolor me pudo más. Vivimos en un mundo tan desamparado… en una sociedad tan inhumanizada… Estamos tan seguros y felices en nuestra vida digital, que cuando asomamos la vista al mundo real nos asusta. ¿Dónde está la gente de carne y hueso? Cada vez cuesta más encontrarla…

      Me gusta

      • Querido Javi… Espero que que la cadena que comenta nuestro amigo, sea cierta… Y quiero dar un voto de optimismo para que las personas como tu salgan a la calle esperando que TODO en verdad este cambiando para bien… Eso espero… de nuevo GRACIAS, y que VIVAS UNA VIDA MARAVILLOSA, LLENA DE ENCUENTROS INCREIBLES, PARA QUE LOS DEMÁS SEAMOS CONSCIENTES DE LA REALIDAD… Besossss

        Me gusta

  2. Esta chica jamás olvidará que un buen chico se acercó a prestarle consuelo y ayuda. Ella ya está dispuesta y preparada para hacer lo mismo si se le presenta ocasión.

    Javier, ayer abriste una cadena preciosa…

    🙂

    Me gusta

    • Luna, ojala y sea así, que no olvidásemos nunca que alguien se acerco a prestarnos consuelo, y siguiendo los pasos del ejemplo dado formásemos una cadena.
      Biquiños amiga

      Me gusta

      • Sólo puedo decir, amiga Naïf, que quizá no haya un gesto más “egoísta” que el de ayudar a alguien. Y digo esto porque no hay mayor y satisfactoria recompensa personal que la del sentir interior después de haber ofrecido tu mano a alguien que lo necesita.

        Besitos 🙂

        Me gusta

  3. Querido Javier.
    ¿De verdad te extraña que nadie se acercara a esa chica? A mi no me extraña en absoluto, tal vez, la edad me ha enseñado que….
    En cuanto le haces participe a los amigos de un problema, dolor, desilusión etc. tienes asegurado dos reacciones a.-Pero, no te agobies todo saldrá bien, anda , anda, déjalo y vamos a divertirnos, ya pasara. Y si por casualidad no has entendido el mensaje subliminal de “no me des la paliza ” y vuelves a insistir contando el problema, y, si por encima va unido a un llanto de María Magdalena de dolor profundo……b.- los “amigos” ganan la medalla de Oro ….. de la carrera de larga distancia a fondo…..
    Si eso hacemos con los amigos y familiares ¿crees que seremos capaces de “perder” nuestro “valioso tiempo” escuchando a una extraña? ….y si son viejitos, peor, no sea que cuenten los problemas adobados con batallitas.
    Si, es triste y desgarrador, pero es lo que tenemos a fuer de…. “trabajar” en ello….
    Javi, mucho tenemos que aprender y cambiar para sentir la empatía de dolor y soledad de nuestros iguales.

    Biquiños mi querido Corazón de Mantequilla que te derrites ante el dolor animal y humano.

    Me gusta

  4. Realmente es inconcebible que alguien esté sufriendo y ni siquiera nos acerquemos, pero la realidad de este “mundo loco” suele ser ésa. Con la inspiración y el ejemplo de personas como tú, estoy segura de que lograremos cambiar la situación y construir esa sociedad amable y fraterna por la que tanto suspiramos.

    Muchas gracias.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s