¿Qué ruido hace un árbol que cae en un bosque donde no hay nadie?


arbol

Lo que percibimos como realidad es un proceso que exige la participación de la conciencia”. Robert Lanza

Lo que el hinduismo llama “maya”, ilusión, tiene su traducción científica. Si un árbol cae en un bosque en el que no hay nadie, ¿hace ruido? La pregunta y la reflexión, a priori parece clara, pero Robert Lanza, en su libro Biocentrismo, va aún más allá. La ciencia que estudiamos en quinto de naturales lo explica de forma sencilla: el sonido se crea por la perturbación que tiene lugar en algún medio, generalmente el aire. Cuando el árbol cae y sus ramas chocan contra el suelo crean rápidas pulsaciones de aire, y son realmente estas variaciones en la presión del aire lo que existe. El fenómeno que llamamos “sonido” tiene que ver con nosotros, con nuestros sentidos y nuestra forma de captar e interpretar las frecuencias del aire. En la naturaleza no existe el “sonido”, solo en nuestra percepción.

Si alguien está cerca de la escena, hace que la presión del aire haga vibrar físicamente el tímpano en nuestro oído. El diseño de nuestra estructura neuronal nos informa que entre 20 y 20.000 pulsaciones por segundo algo está ocurriendo, y ese “algo” lo traduce en “sonido”. Por encima o por debajo de ese dato, para nosotros nada ocurre, nada existe, porque nuestros sentidos no son capaces de apreciarlo, solo están diseñados para percibir ese espectro de onda, por lo tanto, solo está diseñado para percibir una realidad parcial y distorsionada.

Esta idea es increíble y puede servir para todo, incluso para nuestras esferas emocionales o registros mentales. Por seguir con el símil, hay personas que podrían sentir entre las 20 y 20.000 pulsaciones emotivas por segundo. Podemos escuchar un concierto y emocionarnos. Ver un atardecer y sentir cosas hermosas. Abrazar a alguien y ver como se erizan nuestros cabellos. Pero hay personas sordas en el plano emocional (como ocurre en el plano del oído, donde la mayoría de gente adulta solo puede escuchar a partir de los 10.000 pulsaciones por segundo).

Digamos que nuestra historia y herencia emocional ha podido sufrir cierta amputación, y por lo tanto, cierta sordera. Estamos tan acostumbrados a ver imágenes de niños muriéndose de hambre en la tele que socialmente somos sordos a ese problema. Ya no nos inmutamos lo más mínimo ante esas atroces escenas. Además, siempre nos las ponen a la hora de comer o cenar. Somos socialmente insensibles y estamos capados, por diversas razones, en el plano emocional. Pero no sólo hacia eso. Hay gente incapaz de emocionarse ante un atardecer o un abrazo o ante la muerte de un toro.

¿Y qué ocurre en el plano de la mente? Exactamente igual. Somos capaces de crítica pero no de autocrítica. Nos gusta enfrentarnos a los retos exteriores pero no a los interiores. ¿Qué color tendría una vela encendida en mitad de un desierto donde nadie pudiera observarla? ¿Tiene fulgor su llama? ¿Es de color amarilla? Realmente la llama no tiene propiedades visuales, es solo un espectáculo de electricidad y magnetismo que nuestras neuronas identifican como “fuego”, “calor” o “llama”, y en nuestra construcción mental las imagina tal y como la vemos para ordenar la información recibida. Pero sólo se trata de eso, de una visión.

Esto me hace pensar en todas las cosas que pasan a nuestro alrededor (en todos los árboles que caen por minuto) y que no somos capaces de percibir o que las percibimos como si fueran verdades absolutas: “un árbol ha caído y hace ruido” o “la llama amarilla produce calor y fuego”. Cosas que podrían realmente transformarnos y advertirnos de un mundo “superior”, de un mundo más amplio y que ignoramos en nuestra ceguera mental y nuestra sordera emocional. Un mundo diferente, sin ruidos, sin colores, sólo con vibraciones cuánticas.

Pero, ¿como enfrentarnos a este mundo si estamos capados por todas partes? Por nuestros propios traumas emocionales, por nuestros prejuicios mentales, por nuestros hábitos y manías y por nuestras propias cegueras sensitivas. ¿Qué cosa es esa que nos libera de nosotros mismos para contemplar ese otro mundo increíble?

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2 thoughts on “¿Qué ruido hace un árbol que cae en un bosque donde no hay nadie?

  1. Creo que poseemos una “mente maravillosa” . Nos está llevando a comprender la única realidad que podemos analizar, que es en la que vivimos. De seguir así, de aquí a mil años (por ejemplo) habremos comprendido todos los procesos de nuestra realidad, su origen y su sentido o sinsentido.
    Traducimos esas pulsasiones cuánticas en una imagen de fuego, porque eso nos alerta de que debemos huir y nos sirve para sobrevivir en esta realidad que es en la que nos desarrollamos. Con todo lo demás igual. Incluso con las imágenes de niños hambrientos. Nuestras emociones provienen de nuestro cerebro y al final, surgen de intercambios eléctricos y químicos entre neuronas. Nuestro cerebro SÓLO quiere nuestra supervivencia, ¿como?, como sea y si hay que liberar del estrés que producen esas imágenes, pués el va y lo hace, nos habitua y deja de producir algunas de esas conexiones cuando vemos esas imágenes (algunas conexiones que no todas, porque nadie es totalmente indiferente cuando las ve). No digo que esté bien. Digo que el cerebro es el encargado de nuestra supervivencia y hasta ahora ha hecho su función bastante bién.
    Quizá ahora (de tres mil años para acá) se enfrente a nuevas adaptaciones y se tenga que entrenar en nuevas habilidades (sociales sobre todo) para conseguir su misión. Estoy seguro de que lo conseguirá, personas como tú me demuestran que está en el buen camino.
    Un abrazo desde la montaña.

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