Gracias Hessel


 Stéphane Hessel

Vivía en una embajada cuando compré el libro de Hessel. Parecía paradójica mi situación, pero nunca tuve prejuicios de ningún tipo a la hora de entender las diferentes formas de vida dentro de los grupos humanos. Aprendí a adaptarme sin juzgar o rechazar comportamientos y estatus. El problema humano, y en esto estoy en contra con Marx, no era un problema de clases. Porque en el fondo, la clase obrera, si a algo aspira, es a convertirse en clase burguesa, y la burguesa, a imitar a la clase aristócrata, la falsa ilusión de ser reconocidos de forma especial, o de ser tratados con especial distinción. El tiempo lo ha demostrado, quizás con contadas excepciones. Todos aspiramos a ser iguales, pero no a ser justos. O mejor dicho, todos aspiramos a tener más y más, pero no a compartir lo que tenemos. Y en esto, no importa de qué clase seamos. Por eso en este sentido entiendo más a Hegel que a Marx: el humano necesita reconocimiento, y la lucha de clases, en todo caso, es producto del mismo.

Pero Stéphane Hessel quiso ir más allá a la hora de denunciar la crisis financiera en la que estábamos. Ya no se trataba de una cuestión de clase ni de reconocimiento. Se trataba, según sus palabras, de una estafa a gran escala. Una estafa seguramente no premeditada. No creo en las teorías de la conspiración, de un grupo de humanos vestidos de negro encerrados en una sala oscura, fumando un gran puro y viendo como pueden joder al personal. Fue una estafa del humano para el humano, porque en el fondo, todos, de todas las clases, salimos perjudicados en el corto y en el largo plazo. Por eso la indignación de Hessel era más una rebeldía metafísica hacia nuestra propia condición que un cabreo puntual. Y por eso agradecí que una persona de su edad se levantara y luchara hasta el final de sus días por esa causa.

Nunca me he imaginado haciendo un viaje de placer, cogiendo treinta días y dedicarlos a estar tumbado en una paradisiaca playa mirando el cielo. Si alguna vez habéis estado en África o habéis paseado por nuestros propios barrios marginales entenderéis a qué me refiero. Por eso tampoco concibo la jubilación como un retiro dorado donde dedicarme al placer del disfrute vital. El disfrute está en el día a día y en la promesa de hacer de este mundo bueno, un mundo mejor. Y por eso de mayor quiero ser como Stéphane Hessel, tener más de noventa años y seguir indignado por todas las injusticias del mundo. Así que gracias por tu ejemplo y gracias por habernos despertado de nuestro letargo social. Descansa en paz, si es que eso es posible en el otro lado.

Anuncios

One response to “Gracias Hessel

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s