Protegiendo la ilusión


Ikea

Pensamos demasiado, sentimos muy poco“. Charlie Chaplin

Lo menos frecuente en este mundo es vivir. La mayoría de la gente existe, eso es todo“. Oscar Wilde

Todos sabemos como funciona la ilusión. Es como una tenue llama que cuando sopla fuerte cualquier viento, termina apagándose. Si las circunstancias ayudan y no hay viento ni meteoritos que caigan sobre ella, puede sobrevivir y hacer crecer la llama interior. Y cuando eso ocurre, cuando la llama verdadera crece, se vuelve indestructible.

En eso pensaba mientras a las tres de la tarde conducía el híbrido hasta el Ikea de Alcobendas para comprar algunas cosas. Pasear por el Ikea es como pasear por casa, ¿verdad? Sólo que allí hay mucha gente y puedes mirar sus auras ilusionadas por esas cosas inútiles que siempre terminamos comprando. Desde que el Ikea existe, la gente ha empezado a comprender que ellos no son sus cosas. Porque sus muebles no tienen historia, no son aquellos que heredábamos de los abuelos, hechos de madera noble, firmados a veces con la fecha de fabricación estampada en oro. Ahora ya no podemos identificarnos con esos muebles de cartón piedra, de usar y tirar. Ahora las cosas son volátiles y no las necesitamos excepto para ilusionarnos de vez en cuando con alguna estúpida adquisición más. Por eso ahora cada vez más hay personas  que se sienten completas por lo que son, no por lo que tienen. Sólo el ser incompleto necesita de cosas para llenar su vida vacía.

Hoy mi vida se sentía completamente llena, pero por necesidad debía ir al Ikea. Hacía una hermosa temperatura que rondaba algo más de los quince grados en todo Madrid. Algo de tráfico lento para los que salían de fin de semana. Carreteras vacías para los que íbamos a comprar algo. Y ese algo tenía un presupuesto de cien euros para adquirir una mesa y una silla ya que el próximo miércoles L. empezará a trabajar con nosotros unas horas a la semana.

Hace unos meses, aún viviendo en La Sacedilla y cuando aún íbamos a comprar alguna cosa al Ikea de Alcorcón, pusimos un anuncio para buscar editores. Recibimos más de dos mil solicitudes. Nos quedamos desbordados hasta que en Navidades, mientras pintaba el zulito para acondicionar mi nueva vida, L. nos escribió una original, emotiva y hermosa carta a los Reyes Magos. Escrita en uno de esos papeles azules estampados con camellos y estrellas de oriente que de pequeños solíamos echar al buzón, pedía no sólo trabajo, sino que lo hacía con ilusión y creatividad. Quedamos una tarde y su sonrisa transparente además de su vocación y amor a los libros hizo el resto. Así que contratada, por original y por haber mantenido la llama de la ilusión hasta límites insospechados. De las dos mil solicitudes, fue la única que insistió y además con increíble originalidad. Así que su ilusión, su llama, terminó germinando en alguna parte del universo.

A los pocos minutos de estar en el Ikea, recibía el oxígeno de unas letras que resguardaban del viento y los meteoritos la pequeña llama. Me senté tranquilo en el primer sillón que encontré para contestar ilusionado a las letras recibidas. Como digo, era como estar en casa. Fue tanta la ilusión que además del sillón y la mesa terminé comprando tres velas perfumadas para simular arquetípicamente la triple llama que ha de nacer si se cuida. A veces esos pequeños detalles nos hace reconciliarnos con el misterio de la vida, hasta tal punto, que la vida no puede más que responder con sorpresas tras sorpresas.

Tanto es así que cuando salía del parking del Ikea casi choco con un Toyota Auris de color blanco (el mío es un Toyota de color negro). Al mirar la persona que iba dentro no podía creerlo. Salió del coche una joven vestida de blanco inmaculado (yo hoy llevaba un suéter negro) de nombre además igual a la editora que empezará el martes, L. Esta mujer, miembro activa de BK, la vi por primera vez hace unos años en mi casa de la Montaña.

Salía, como todas las tardes después de comer al jardín a echarle algunas migas de pan a los pájaros que por allí pasaban. Era un rito que me encantaba y aprovechaba para darme baños de ese sol del sur andaluz que ahora tanto añoro. Ese fin de semana había retiro en mi casa con los ángeles de BK. Mientras salía con las migas, aparecieron y entre ellos L., una joven tímida, de origen venezolano, que hablaba muy bajito pero que irradiaba con su mirada todo el amor puro y casto que desprenden las meditadoras de BK. Nos volvimos a cruzar en algún que otro retiro allí en La Montaña y alguna vez en Madrid. Así que el encuentro ha sido emotivo por ambas partes.

Ayer hablaba de asexualidad y hoy me tropiezo con una persona que practica, por motivos religiosos y espirituales, una castidad pura y sincera. Me ha gustado este extraño guiño del universo. Estas extrañas sincronías y causalidades que desentrañan algún tipo de mensaje. Nos hemos despedido contentos por el casual encuentro y cada uno ha seguido su camino alegre.

Lo importante de toda esta historia entrelazada es que llegué a casa ilusionado, pero consciente de la fragilidad de la ilusión, por ello quizás, con plena fortaleza interior para abrazar al destino, sea cual sea. Así que rodeado de magia pero algo cansado por tanto acontecimiento, me voy a dormir tranquilo y en paz, protegiendo la llama de los meteoritos que esta noche caerán y esperando paciente poder algún día encender esas tres hermosas velas perfumadas.

Anuncios

One thought on “Protegiendo la ilusión

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s