Navegando en la ola del Zubuya


juan

Estimado J.,

la semana que viene empezarán a picar por fin la obra magna… Ese camino del loco que tanto nos altera y que tanto nos sumerge en la magia de la existencia… ¿Hacia donde nos llevará mañana? Nadie lo sabe, porque lo mágico de navegar en esta ola del Zubuya es que nunca deja de llevarnos más y más lejos…

Acabo de llegar de Barcelona tras la presentación en la biblioteca Arús de un libro de esos raros que editamos aquí sobre masonería escrito por un buen hombre y mejor persona… “Tecnología masónica“… te hubiera gustado estar… Este Florencio Serrano hace una mezcla hermosa entre Occidente y Oriente…

Es muy especial lo que dices: “estoy para ayudar”. Realmente para eso hemos venido, para cumplir nuestra parte, nuestro propósito vital, que corresponde sin duda al Propósito que los Maestros conocen y sirven”. Y cuando hablo de maestros me refiero a esa plaga de seres invisibles que trabajan en silencio, sin presunción, manejando esas fuerzas que derivan en ideas y movimientos. Fuerzas y energías, porque las unas no podrían existir sin las otras. Por eso, nosotros, pequeños grumetes, aprendices de poca monta, que diría aquel, solo somos sus fieles servidores, aquellos que sin atisbar la profundidad de las cosas en su máxima medida y expresión, replicamos vagamente el soneto que escuchamos latir fuerte aquí dentro, en nuestra cueva, en el sentido mayúsculo de nuestro devenir.

¿Qué más podemos pedir desde nuestra humilde condición? Somos los últimos, y aún así, somos necesarios. Y es que todo tiene un sentido en el universo. Todo mantiene su profundo equilibrio desde la quietud de su presencia. Y ahora estamos presentes, y el universo nos necesita tanto como nosotros a él. ¿Qué más podemos hacer? ¿Qué más nos exigirá la vida? Sigamos cumpliendo nuestra parte, y lo demás vendrá por añadidura.

Espero que la luz del Oriente donde ahora transitas se conviertan en prósperos rayos. Falta hacen para esta tierra de cambios…

Un abrazo sentido,

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2 thoughts on “Navegando en la ola del Zubuya

  1. El sueño de toda mi vida, el pastoreo.
    Sentirme libre en la nada, en los espacios abiertos y en los cerrados, en soledad y con multitud.
    Se pastor de cabras, abrazarme al universo de la vida, entrelazarme con el vaiven de las olas, fundirme en el bosque perdido…
    Quién soy?, no soy nada.
    No somos los útlimos, todo lo contrario, los primeros.

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