Paseo interior y exterior


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Ayer hacía un tiempo inmejorable en Barcelona. Había una luz radiante que presagiaba una tarde de sorpresas. Habíamos quedado en la plaza Urquinaona y como siempre suelo llegar excesivamente pronto a los encuentros, aún tuve tiempo de dar un paseo solitario por los alrededores y disfrutar del carnaval barcelonés. Ella también fue puntual, así que enseguida dejamos deslizar nuestros caminos cruzados en la deriva de la improvisación.

Fuimos hasta el Gótico, mi querido y entrañable Gótico. Allí nos enseñamos nuestros secretos. Ella alzó mi mirada hacia arriba y pude contemplar misteriosos símbolos en la fachada de la Catedral. Hice lo mismo y le enseñé mi viejo Aleph, ese lugar secreto desde donde se puede divisar todas las partes infinitas del universo. Exteriormente fuimos a lugares hermosos y entrañables e interiormente empezamos a sorprendernos mutuamente sobre temas que nunca antes habíamos podido hablar con nadie.

Esto último me llenó de entusiasmo y admiración hacia una persona que empezaba, por su naturaleza y forma de ser, a sorprenderme gratamente. Justo el mismo día que de forma algo pesimista le contaba a un amigo que ya pocas personas logran sorprenderme o emocionarme. Así que lo que iba a ser un café de un par de horas, se convirtió en un intenso paseo de más de ocho horas.

A. consiguió atraparme en esa especie de comunión de almas que logran alcanzar cierto equilibrio entre el entendimiento, el respeto y la comprensión mutua. A media tarde me sentía ya menos sólo en el mundo y destripando, gracias a sus reflexiones valientes en voz alta, una revolución interior de consecuencias ilimitadas. No es fácil encontrar a una hereje capaz de ser libre en pensamiento y vida y que además tenga la capacidad de abrirse sin miedo sobre reflexiones que podrían terminar en la hoguera del estigma social, así que la complicidad crecía por instantes.

La inteligencia es hermosa en mujeres jóvenes y valientes, pero cuando viene acompañada de entusiasmo y atisbos de consciencia, de sublime encanto y valerosas apuestas por un mundo diferente y más profundo, más atrevido, la mezcla puede ser explosiva. La intensidad de sus ojos azules acompañado del buen humor hacía que la luz radiara por sí sola en una tarde que terminó siendo mágica.

Tanto fue la sorpresa ante el descubrimiento que hoy quedamos para seguir profundizando en los misterios de la vida, y de paso, hacer unas fotos a algún Buda para la portada de un libro. La vida siempre tiene estas cosas. Y algún día hablaré con detalle sobre la liberación interior que ayer sentí gracias a este hermoso ser. Así que gracias A. por el paseo interior y exterior. Demuestras con tu presencia que otro mundo es posible.

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