El mundo amoroso por los otros seres


foto

Decíamos ayer… que en la soledad y el silencio también se puede amar con locura. Solo basta imaginar una palmera lejana, un trozo de arena y allí esta la isla. Y alguien paseando con una blusa transparente, empujando con sus pies las olas del mar, la minúscula pulsatila, el aroma ocre y el sabor salado.

Decíamos ayer porque hoy era otro día y no había más arena que la que se va acumulando en un rinconcito del zulito, arrastrada por Charlie y Bravo, dos pequeños habitantes de uno de los sanitarios del lavabo que por honor al derecho de conquista, no he podido, ni yo ni mi consciencia, expulsar de su casa.

Ellos estaban primero, y mientras que no se multipliquen ni se conviertan en plaga, ahí seguirán. Aunque a Bravo, el más grande de las dos cochinillas grisáceas hace días que no lo veo. Espero que no la haya palmado o me la haya palmado sin querer, en algún descuidado pisotón nocturno o barrida de pelusas no identificadas.

La verdad es que en la soledad de este invierno era de agradecer sendas compañías, aunque fuera simbólicas y minúsculas. Uno se levantaba todas las mañanas con ese extra de alegría por ver a los dos seres diminutos afanados en sus quehaceres diarios, corriendo de un lado para otro mientras las observo curioso ante la ignorancia de mi gigantesca dimensión.

Recuerdo que mi madre siempre se enfadaba cuando en vez de matar a los bichejos tendía a coleccionarlos en alguna improvisada caja de zapatos. Caracoles, ranas, arañas, moscas, gusanos, cochinillas, mariposas, lagartijas… Una de mis mayores pasiones era ver crecer a los gusanos de seda. El tacto de su piel, el olor inconfundible a hojas de morera, la construcción mágica del capullo y pacientes y largos días después, su mutación en torpes polillas blancas que ponían miles de huevecillos grises o naranjas.

Como a veces me resultaba imposible asesinar despiadadamente a moscas y mosquitos, para disimular mis rarezas solía cortarles las alas y así pensar que quizás había una segunda oportunidad para ellas. Luego ese acto me resultaba monstruoso y repugnante, así que me las ingeniaba para abrirles las ventanas y así pudieran escapar de la escoba o el paño de cocina de algún familiar sin tanto escrúpulo.

Cuando vivía en mi casa de la Montaña de los Ángeles, un verano se proclamó unilateralmente una plaga de moscas en la pequeña cueva que tenía en el sótano. Me creó un verdadero conflicto que no supe resolver. No quería matar a las moscas pero tampoco podía permitir que siguiera avanzando su incontrolada natalidad. Al principio opté por echarles agua para ver si decidían marcharse a otra parte. No fue posible. Decidí terminar con la plaga con un insecticida y cuando terminé de fumigarlo todo, me sentí terriblemente mal y culpable por el “moscacidio” cometido.

En la Sacedilla ocurrió algo parecido con una plaga de hormigas. Las plagas te cambian el concepto del respeto a la vida. Son ellas o tú, y ahí, los valores morales se transforman de repente.

Hay cosas que tengo claras: si alguien me diera un sable para que le cortara la cabeza a un pollito y así poder comer unos MacNuggets crujientes o atravesar el pecho a una ternera para así deglutir una doble con queso, ni lo hago ni lo haría. No tengo esa clase de escrúpulos.

Realmente no somos conscientes de que tenemos granjas que son como auténticos campos de concentración donde criamos a seres inocentes para que formen parte de nuestra sangrienta dieta diaria. Si fuéramos conscientes de eso y de muchas cosas más que se nos escapan todos los días, quizás podríamos ver la vida de forma diferente. Incluso seríamos capaces de compartir nuestro trozo de soledad con un Charlie y un Bravo cualesquiera con forma de cochinilla grisácea. No sé… quizás incluso la vida sería diferente para todos y hablaríamos de otras cosas o compartiríamos otro tipo de experiencias. Un mundo sin esa crueldad implícita y diaria seguro que debe ser como la imagen de la mujer transparente en una playa cualquiera de un mundo cualquiera. Puro amor. A veces los seres más insignificantes y minúsculos ante nuestros ojos nos pueden dar una magnifica lección de vida. Supongo que eso deben pensar los dioses de nosotros.

Anuncios

One thought on “El mundo amoroso por los otros seres

  1. Maravilloso, eres único… lo de los pollos y resto lo comparto al cien por cien.
    En gratitud por la ingenioso aportación y por “me gusta”, envío una receta que mañana pondré en mi muro…
    Recetas
    Teresa – Techy-Amal

    Ingredientes:
    ½ taza de almendras cortadas en láminas
    1 cebolla, en rodajas finas, o mejor en medias lunas y muy pochadita, casi transparente.
    1 taza de apio, cortado en rodajas diagonalmente
    ½ taza de brotes de bambú (en lata, escurridos)
    1 nabo blanco pequeño, cortado en tiras finas
    ½ pimiento verde, cortado en dados.
    Una pizca de jengibre en polvo (o ¼ de cucharada de raíz de jengibre picada)

    1 taza de guisantes, frescos o de lata, escurridos. O congelados, por lo de estar verdes
    ¼ kg. Setas cortadas.
    1 cucharada de maicena
    1 taza de agua.
    2 cucharadas de salsa de soja sin azúcar
    Tiras de pimiento rojo
    1 taza de arroz hervido, mejor integral, cocido con dos de agua y sal marina, no refinada.

    Elaboración:
    Ponemos una cacerola con aceite vegetal (sésamo) y salteamos las almendras con un poco de sal hasta que estén tostadas. Sacamos las almendras. Agregamos la cebolla cortada en rodajas finas, las cocinamos 5 minutos a fuego lento. Añadimos el apio, los brotes de bambú, el nabo, el pimiento y jengibre y cocinamos todo 2 minutos a fuego lento. A continuación pasado esos dos minutos aproximadamente, incorporamos los guisantes, las setas, volvemos a cocinar 2 minutos más o menos.
    Disolvemos la maicena con agua y la agregamos a las hortalizas que se están cociendo a fuego lento, también añadimos las dos cucharadas de salsa de soja. Cocinamos todo junto a fuego lento durante 8-10 minutos. Pasado éste tiempo añadimos las almendras y sazonamos a gusto.

    Podemos servirlo sobre arroz caliente y decorarlo con tiras de pimiento rojo.
    Las raciones son para cuatro personas.

    El plato es realmente exquisito
    buen provecho
    Alguna pregunta, se atenderá con sumo placer.
    Cocina holistica – somos lo que comemos.
    Buenas noches y felices sueños, y eso que hoy pensaba no trabajar, jajaja.
    Al que le apatezca darle a “me gusta” tiene una receta exquisita semanalmente, un besazo a todos
    https://www.facebook.com/pages/Schloss-G%C3%B6rne/454429747903449

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s