HOJA DE RUTA: HACIA LA SEGUNDA TRANSICIÓN


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La degradación moral de nuestro país, en todos sus estamentos, desde la más coloquial relación de barrio hasta la cúspide del poder, pasando por instituciones, monarquía y partidos, se vuelve insoportable.

Como país, como pueblo, solo nos podemos permitir una reestructuración total de nuestra forma de entender nuestra existencia y nuestra unidad. O eso, o estallar en mil pedazos hasta la desintegración total.

Por un lado, debemos dejar a un lado el sálvese quien pueda, una actitud egoísta y sin sentido en un momento tan trágico de nuestra historia.

Debemos reorganizar todos los estamentos de poder y todo el sistema democrático, creando una verdadera democracia donde desaparezcan los privilegios y la posibilidad de continuidad infinita a la sombra del poder. Esto incluye no sólo a los partidos, sino a nuestras instituciones que dieron sentido a la primera transición.

Tenemos la obligación generacional de romper, sin olvidarlos, con las ataduras de esas supuestas deudas morales con nuestro pasado. No podemos seguir sufriendo el abatimiento contante de aquellos episodios nacionales que ya nada tienen que ver con nuestro tiempo. Esas heridas hay que curarlas de forma inmediata y pasar página de una vez. Estamos en otro tiempo, y ese tiempo reclama con urgencia una visión de futuro, no de pasado.

Debemos regenerar la vida política. No es posible que una persona se perpetúe en los vicios del poder hasta su extinción. Hay que poner cuota y límite a lo que debería ser un servicio a la ciudadanía, y no una ciudadanía al servicio de una clase vampira.

Debemos regenerar nuestra conducta cívica y moral como individuos, y eso solo es posible a base de ejemplo y educación. ¿Cómo vamos a demandar algo que ni nosotros mismos practicamos? ¿De qué forma podemos reconducir nuestra moral en una sociedad completamente amoral?

Para que todo esto sea posible debemos reformar la Constitución y adaptarla a las nuevas exigencias, al nuevo tiempo. Esto requerirá sacrificios de todos, pero es la única manera de salir de este atolladero.

¿Cómo ejecutarlo? Sin duda, de forma pacífica antes de que las cosas se caldeen más y el ambiente termine siendo insoportable. Un pacto nacional de todos los partidos y un acuerdo de mínimos serviría de base para empezar el proyecto reconstituyente hacia la Segunda Transición. A día de hoy, tal y como se están desarrollando los acontecimientos, no tenemos otro camino. Ya no podemos seguir improvisando y ya no podemos seguir engañándonos a nosotros mismos. O volvemos a empezar como nación, o esto se acaba.

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One thought on “HOJA DE RUTA: HACIA LA SEGUNDA TRANSICIÓN

  1. Ahora tenemos una cantidad considerable de recipientes para reciclar. Entre ellos poseemos el general de desecho o desperdicio, que es aquel en el que podemos depositar lo que no sabemos dónde colocar. Como podemos ver hay lugar y espacio para todos aquellos que deben pasar a “ocupar” el lugar que ellos mismos se han buscado. Más temprano que tarde la “basura” hay que depositarla en su lugar. El hedor ya ha empezado y se está haciendo insoportable e inadmisible.

    Es tiempo de despertar, decidir, involucrarse y actuar, pero ya. Ni podemos ni debemos seguir permitiendo.

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