Sobre las cosas del ser


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Hoy, uno de febrero, he ido a las rebajas de enero. Me he comprado tres gayumbos a 3,31€ la prenda y una camiseta de esas blancas a 4,95€. Total: 14,90€. La cuesta de enero no daba para más alegrías. Pero estaba feliz, porque realmente no necesitaba nada más. En Malasaña, con lo que tengo de otras rebajas, creo que podré sobrevivir sin muchos cambios ni sobresaltos al menos tres o cuatro primaveras más. Pantalones de invierno los he perdido todos en las continuas mudanzas y solo tengo dos, pero no importa, los voy alternando según se tercie y a ver si ambos logran aguantar. Si de tanto usarlos al final sucumben, tendré que hacer excepciones en mi economía doméstica. También me sentía feliz porque hoy hice un pago que bajó mi deuda personal por debajo de los ochenta mil euros. Esas barreras psicológicas, cuando son traspasadas, te reafirman en cierto optimismo.

Así, lo que ahorro en las rebajas pues lo utilizo para pagar deuda y el dinero que ahorro en estas cosas del tener lo puedo invertir en las cosas del ser. Por ejemplo, ayer me hice socio de la librería “Libros Libres”, a la que hicimos un importante donativo de libros hará unos meses. Allí había quedado con una mujer-quijote, voluntaria en dicha librería, para hablar de cosas que tienen que ver más con la utopía de dos soñadores que con la realidad imperante. Me llevó hasta una cafetería situada por debajo de la casa del dramaturgo José Zorrilla, ese ingenuo, bondadoso, amigo de todos e ignorante del valor del dinero y de la política. El lugar era de lo más apropiado para hablar de libros, de solidaridad y de futuro. Agradecí mucho el encuentro, porque en este mundo de escasas quijotadas, el encontrar a alguien de espíritu similar te reconforta. ¿Quién si no podría entender ese amor insensato hacia los libros en los tiempos que corren? ¿Y quién podría entender el que me haya arruinado casi tres veces por seguir la senda del alma, y no la otra, esa que nos sujeta a la pesadumbre de lo cotidiano a cambio de unas migajas de pan?

Y a veces esas migajas de pan no son suficientes para soportar la pesada carga del tener, por eso ayer, en un acto semi-insconciente y gracias a una indigestión provocada por un atracón de setas, tuve que hacer un obligado ayuno de 24 horas. Cuando esas cosas ocurren, amaneces como nuevo, más ligero y liviano y con más ganas de profundizar en los misterios de la vida. En fin, no se puede pedir mucho más a un viernes que pasaré hasta altas horas trabajando, con tal de que el trabajo nos haga libres, o como mínimo, nos acerque a la siguiente meta a alcanzar: rebajar la deuda por debajo de los setenta mil. Os avisaré para celebrarlo.

(Foto: ayer en la librería Libros Libres, donde puedes llevarte cuantos libros quieras de forma gratuita).

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One response to “Sobre las cosas del ser

  1. Lo malo es lo que nos indica cambiar algo de nosotros mismos. Nos obliga a una auto-regulación.
    Si la satisfacción y el placer fueran permanentes, no tendríamos incentivo para avanzar, para buscar lo más positivo y beneficioso para nuestro beneficio.

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