Somos piezas invisibles de un Gran Universo


Bestias del sur salvaje

Ayer hice dos viajes maravillosos en una pequeña y doble maratón de cine. El primer viaje fue por la historia y la política gracias a la magistral película “Lincoln”, de Steven Spielberg. Fui a verla con J. y su hijo menor y los tres disfrutamos de ese trozo de la historia tan increíble y a veces tan olvidado. La Decimotercera Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos, que correspondía a la abolición de la esclavitud, centraba la esencia de la película junto con su mayor protagonista, el presidente Lincoln. Todo esto, aunque parezca increíble, ocurría hace dos días, en un frío invierno de 1865. Los claros mensajes de libertad y unión de los pueblos y las razas estaba en la película. Lincoln, en su famoso Discurso de Gettysburg, asentaba las bases de los principios de igualdad y libertad.

El segundo viaje lo hice para ver la película “Bestias del Sur Salvaje”, la mágica e increíble (para mí) ópera prima de Benh Zeitlin. Éramos siete personas en el cine y más de la mitad se marcharon, quedando una pareja de adolescentes y yo. No sé si marcharon porque la película era excesivamente profunda o porque encerraba un mensaje insoportable de pobreza y desolación. Para mí era más bien un mensaje de liberación, de fortaleza y profundidad ante los retos de la vida.

Lo cierto es que cuando llegué a casa, y ante la reflexión de la misma, arranqué a llorar desconsoladamente, rompiendo con ello los diques del llanto y provocando la inevitable inundación de un zulito que por unos momentos se había convertido en La Bañera de la película.  Gracias al lagrimeo casi debo salir a remo de la plaza conquistada.

Había frases de la película que me impactaron. Una de ellas fue cuando Hushpuppy, la joven protagonista -una maravillosa y espectacular Quvenzhané Wallis de apenas seis años cuando se rodó la película-, guerrera y valiente exclama: “una persona valiente nunca abandona su casa”. A partir de ahí, la película te adentra en un conocimiento oculto, de naturaleza mágica donde los vínculos entre todos los seres pueden verse en los constantes latidos del corazón. Por eso, para la niña, todo el Universo depende de que todo encaje correctamente. Si una pieza se rompe, por muy pequeña que sea, el universo al completo se romperá. Sin duda somos piezas invisibles de un Gran Universo, y cuando todo está en calma detrás de nuestros ojos, vemos lo que nos hace ser.

 

 

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One thought on “Somos piezas invisibles de un Gran Universo

  1. Sí que existen acciones y actitudes humanas del todo incomprensibles y lo digo desde el más puro y absoluto convencimiento.
    Quién soy yo para creerme superior a nadie y cual es el porqué para que tengamos, cómo estoy haciendo yo ahora, la sin razón de cuestionarnos una falsa superioridad cuando debería ser algo no ya incuestionable sino impensable.
    Escondemos detrás de esa actitud miedo, inseguridad… Somos algunos tan “estupendamente perfectos” que sinceramente nos creemos lo de la superioridad como un principio científico.

    Bueno, espero que no hayas acumulado demasiada humedad en el zulito, que todavía falta un poquín para la primavera 😉

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