Mujer guerrera


mujer guerrera

El sueño es la pequeña puerta escondida en el más profundo y más íntimo santuario del alma“. Carl Jung

Amo a las mujeres, santuarios de toda vida y virtud, de destreza y belleza solo comparable a la caléndula africana o al lirio en primavera. Amazonas en selvas y pantanos, guerreras de pulso firme. Y hojas de espino blanco, de poder ilimitado, o lirios del valle llenas de insospechada grandeza. Ver perpetuum, que diría Virgilio, sostenedoras de nuestra raza humana desde el origen de los tiempos. Dadoras de luz, ternura y ejemplo, de abnegada lucha y supervivencia por sostener todo lo creado.

Amigas siempre, en lo bueno y en lo malo, entre riquezas y pobrezas, están ahí, meciendo nuestras cunas, dándonos de su leche pura y llevándonos a volar en todas las noches de nuestra vida.

Musas de navegantes y aventureros, de poetas y místicos, guías de guerreros y señoras de todos los imperios. Reinas de todos los templos y madres de todos los dioses, siendo ellas el principio de toda vida y espíritu. No merecemos tu mirada, pero una palabra tuya nos salva y eleva. Tal es tu poder.

Nos salvan de nuestra ceguera y alivian nuestras dudas. Y se rebelan, y se levantan. Ni mil ejércitos tumbarían su rebeldía. Baste una mirada suya para transformar la historia o para transformar la visión de un cosmos. Baste un guiño para que mil hombres pierdan la razón y la vida, arrastrándolos a la inmanente locura. O baste su reguero, su susurro para restaurar la promesa del nuevo mundo.

Incluso en sus errores son admiradas y en sus fracasos endiosadas. ¿No fue Dafne, ninfa de los árboles, la que rechazó la aventura? ¿No fue Ariadna, la más pura, la que nos guió al centro de nuestros laberintos? ¿Y acaso no amamos a una y a otra por igual?

Sueño contigo mujer guerrera. Sueño como hay que soñarte. Con amor y desesperación, con la esperanza de que algún día me caces y sea festín de tu refugio. Lanza tu flecha y atraviésame. Seré así presa de una diosa, y discípulo de sus noches. Te sueño en mi santuario mientras espero.

Anuncios

10 thoughts on “Mujer guerrera

  1. Que las diosas están todas en el Olimpo, Javier. En la Tierra no hay diosas.
    Cuidado con la flecha, no sea que esté envenenada.

    Jamás entenderé tu obsesión por tener una pareja. ¡Con lo bien que está uno solito/a! 🙂

    Me gusta

  2. Pingback: Invocación a la Diosa Artemisa | Mujer cíclica

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s