No permitas que salte sola


salto

No permitas que salte sola. Atrapa su mano y si decide saltar, salta con ella. Y a medio vuelo, si no salieran las alas y la travesía no fuera plácida, suelta el parapente o el graznido, cualquier cosa con tal de remontar hacia las esferas.

Pero no permitas que ni ella ni nadie atraviese sola los abismos, ni los desiertos, ni la oscuridad de los bosques. Vigila que su camino sea dulce y aparta las piedras que no merezca. Las otras déjalas para que vea la importancia de estar atentos y despiertos, de no vacilar en el paladar, en el sonido, en el paso.

Y cuando esté cansada dale sombra, y cuando tenga sed susúrrale la grieta más cercana, pues allí yacen las fuentes y los ríos. Y si tiene hambre no permitas que sufra innecesariamente. En los bosques hay fruta suficiente y en los desiertos estarás tú para cargar sus flores y víveres.

Y habrá momentos que se mirará al espejo y solo verá agua y nacerá ese nefasto sentido de la impotencia. ¿Dónde estarás entonces? ¿Podrás avivar su fuego y traspasar las barreras del tiempo para estar a su lado? ¿Podrás tejer más allá de la trama oceánica los lazos sintientes? ¿Podrás estar allí, aunque sea sólo como la mota de un respiro o el salivar de una memoria?

No permitas que sufra. Sé ola en su orilla meciendo su arena. Sé viento en su copa y raíz en su tierra. Sé sombra al mediodía y poderosa luz en las tinieblas. Sé su guía cuando el sol lumínico termine su día y busca en los placeres nocturnos su manta y aposento. Sé fuerte, poderoso, para poder levantarla cuando caiga y poder atenderla en las tempestades.

Feliz o triste, no dejes que la imposibilidad os separe. Porque la fuerza de lo posible nace de los corazones que son escuchados y seguidos, aunque eso cueste la misma vida. ¿Acaso no es el corazón el señor de nuestro destino? ¿Por qué entonces ese miedo a seguirlo? ¿Por qué entonces ese temor para saltar a sus adentros? No permitas que salte sola…

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6 thoughts on “No permitas que salte sola

  1. Qué cosas tan profundas que escribes querido Javier.
    Pero cuan diferente es la verdadera realidad.
    No permitas que salte sola…
    Los peregrinos de la vida no somos entendidos, y siempre a pesar de los pesares estamos infinitamente solos. Solos con la vida, con nosotros, con el otro, con el viento y la marea, solos, muy solos…

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    • No te sientas sola querida Jardinera… Hay momentos para encontrar en la comunión los lazos de todo lo que nos une. También hay momentos para la danza común, sin que la soledad nos aflija. La travesía del Desierto no es siempre y eterna. Tiene su fin en la pagoda, en los valles y ríos, donde algunos se juntan en silencio para brindar por el nuevo día…

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