Desde la otra selva


mariposas

Estimada A.

qué bonitos regalos te llevaste al bosque… Espero que lo disfrutes en esas tus horas africanas que imagino mágicas y cargadas de vida.

No sabes la emoción que siento tan solo con imaginarte, a cual arquetipo o amazona allá perdida en selvas y sabanas, en bosques encantados, a cual guardiana del silencio y el susurro.

Es una sensación hermosa y emocionante, como si la aventura, o la llamada inevitable atravesara mis poros de explorador errante.

Estoy pasando unos días tranquilos, cargado de paz y armonía, a sabiendas de que todo está bien y de que poco o nada podemos hacer para cambiar el concierto y el orden universal, excepto esa premisa que nos llama para “hacer nuestra parte”…  Tú como guardiana de bosques y yo como arquitecto de palabras, constructor de puentes hacia el alma y hacia lo que haga falta con tal de unir mundos.

Hay cierta magia en estos días difícil de describir. Es como si los sueños, o los anhelos, se entremezclaran con la realidad. Esta mañana daba un paseo por Madrid, en un día maravillosamente gris y cargado de cristalina y fina lluvia y me sentía como flotando en otra realidad, en ese destino incierto que se experimenta cuando te sientes vivo.

Por suerte los apegos del pasado se van desinflando, dejando con ello paso a la oportunidad del eterno ahora, del instante presente, dando oportunidad para que lo nuevo se manifieste. Ya no tengo prisa por nada, ni sensación de tristeza ni sensación de abandono ni de pesadez… Es como si realmente el mundo hubiera terminado tal y como predijeron los mayas y ahora viviera en una realidad mágica y diferente, donde el tiempo ya no es tiempo y donde los continentes se estiran hasta el infinito posible.

Aquí no hay escorpiones ni serpientes como en tu selva… Intentamos no tropezar con otro tipo de alimañas, pero sin miedo, simplemente con esa preocupación sensata que nos dice que mejor solos que mal acompañados, o que nos hace selectivos a la hora de buscar compañía. Porque para qué sufrir más sin necesidad. Ya solo nos queda, si es que aún nos queda algo, la posibilidad de amar y ser amados. O la posibilidad, ante el sunami de los acontecimientos, de agarrarnos con fuerza a alguna noble tabla de náufrago. En esas andamos, y la mía, te aseguro que es bella, muy bella. De ancho mar y amplios horizontes. Sin ninguna pretensión más que la de dejarme llevar por su deriva. Una deriva hermosa, y hasta diría, necesaria.

un abrazo sentido desde la otra selva…

Pd.- Por cierto, excelente el trabajo de J… impresionante profesional de los pies a la cabeza… A ver si tenemos suerte y los astros nos sonríen a los tres…

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