Dios está entre ollas


mujer meciendo

Aprendí que no se puede dar marcha atrás, que la esencia de la vida es ir hacia adelante. La vida, en realidad, es una calle de sentido único“. Agatha Christie

Esta mañana he viajado a cercanos kilómetros de aquí para ver una casita con jardín que alquilaba una bellísima mujer. Como he llegado una hora antes, he paseado por los bosques de El Pardo y luego me he deslizado por Fuencarral hasta llegar a la carretera que conducía a la casita. Hacía mucho frío. Se podía ver la Sierra de Madrid toda nevada y con amenazantes nubes en sus puntas mientras que el sol daba de frente en los prados donde me encontraba. La casita estaba bien, pero no me imaginaba viviendo puerta con puerta con tan bella mujer. Conozco mis límites y sé que no sería capaz de concentrarme ni un solo minuto con tanta belleza entre prados, montañas y casera. Así que a mi vuelta, he visto este zulo oscuro y oculto con esas virtudes que solo son capaces de verse cuando se proyecta su imagen opuesta. Soy consciente de que este es un lugar de paso, así que solo habrá que esperar a encontrar “el lugar” adecuado. Y quizás, lo adecuado, para este tiempo, sea estar aquí. Mucha luz es igual que mucha oscuridad.

Le pregunté a Satyananda quién era una persona sabia y repuso: “El que sabe navegar en el océano de interior y en el exterior”. Esto me decía R. nada más llegar de mi paseo, hablando sobre los peligros que nacen de todos aquellos que se aproximan inocentemente al mundo del espíritu, sin saber realmente el significado de esa dimensión que cuando es abandonada de la luz es, entre las sombras, la más oscura de ellas. En la conversación insistía en la necesidad de tener los pies en la tierra, sabiendo comprender en la unidad de todas las cosas que lo exterior es tan importante como lo interior y también viceversa.

Curiosamente este verano tenía una conversación muy parecida con la maga, en la que hablábamos sobre la necesidad de salir al mundo, porque si bien el mundo interior es necesario, hay que tener mucho cuidado con sus laberintos y sus sombras. R. lo decía aún de forma más categórica: Dios está entre las ollas. Me ha gustado mucho esa sentencia.

Hace unos días hablaba sobre la necesidad de cierta disciplina, pero si no comprendemos que Dios está verdaderamente entre las ollas, no comprenderemos nada. Y entre las ollas significa en todas partes, y en todos los gestos. Inclusive en los gestos de aquellos que se aproximan a nosotros por cualquier motivo. ¿Qué mensaje trae para mí? ¿Qué desea el Universo comunicarme con esta carta, con esta frase, con esta llamada, con este amigo? El exterior nos habla de forma idéntica al interior, solo debemos aprender a escuchar sus mensajes, sus textos entrelineados y sus paisajes simbólicos.

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One thought on “Dios está entre ollas

  1. 100% de acuerdo.
    Muchas veces perdemos a personas geniales que en su afán de seguir el camino de la espiritualidad pierden la noción de la realidad terrenal. Y no es que ese camino esté mal, sólo que dejan de aportar esa misma espiritualidad, digamos con responsabilidad abierta, al semejante y es entonces cuando todos empezamos a perder un poco.

    Necesitamos de gente dispuesta a estar entre esas ollas 😉

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