Un día más…


elefante

«Conozca todas las teorías, domine todas las técnicas, pero al tocar un alma humana, sea apenas otra alma humana» C. Jung.

Un día más… Otro día sin su aliento… Otro día buscando en la promesa, en la ilusión vaga, en aquella luz de estrellas que contemplan la esfera celeste desde su quietud impermeable. Alguna de ellas deberá caer algún día para suspirar en el regazo, para permutar un simple aliento de vida por un trozo de abrazo. Un punto pequeño en un mar de olas, o un trozo de tiempo en una playa de arena. No es la inmensidad la que nos abruma. Es su susurro, ese que escuchamos en la soledad, en el silencio absoluto, en el bullicio áspero de la oscuridad. Se oyen pasos a lo lejos, pero uno desespera porque el tiempo pasa y no perdona las asperezas, y la necesidad de vida compartida revolotea febril entre los codos de lo pasajero. Hay algo de tristeza en todo invierno, en sus calles mojadas o heladas por la escarcha de la noche. También algún canto tímido, ahogado por la escasez de todo.

En la trastienda siempre aparecen rotos cristales y espejos. Los unos hacen traspasar la luz, los otros, la retienen y reflejan. Toda alma tiene un cálido aliento cuando posee el escaparate de la belleza, cuando se arroja a la plenitud de la vida. El alma obedece los mandatos de eso que llamamos espíritu, y se abre a la experiencia irremediable, a la cárcel pero también a la oportunidad de libertad.

Hay un reguero de cosas que pasan y se amontonan en el pensamiento. Es invierno. Fuera hace frío, y dentro, es todo oscuro. Por eso arderá la llama inevitable y buscaré en el firmamento la estrella que ha de caer. La atraparé en un trozo de abrazo hasta que su aliento sea también el mío.

3 respuestas a «Un día más…»

  1. Lo mejor de estos días «plof» es pensar, querer y saber que mañana será otro día. Intentar relajarse y pensar lo justo (con tesón se puede conseguir).

    Claro que también existe el «tratamiento de choque», que es ponerte el vídeo de la canción que te parece la más bella del mundo y emocionarte a raudales con la condición de prometerte que ese es el último día que le dedicas a un recuerdo que te duele 😉

    Ahora en serio, hay días duros pero no es menos cierto que los días bellos son inagotables y que, sin duda alguna, volverán a llegar.

    Un abrazo enoooorrrrme.

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