Elogio al hombre bravo


hombre libre

“¿Con quién hablaré hoy?. Los hombres buenos han desaparecido. Los hombres violentos están por todas partes. ¿Con quién hablaré hoy?. La iniquidad hace tambalear al mundo y no parece que tenga fin”. Diálogos entre un hombre cansado de la vida y su alma. Papiro 1300 a.c.

Hace un tiempo colgué en el blog un texto de Héctor Abad titulado “Elogio a la mujer brava”. Estos días andaba reflexionando sobre el papel del hombre actual ante el reto de la pareja, y me cuestionaba ciertos dogmas que hasta el día de hoy, de forma consciente o inconsciente, parecen inamovibles. Y tienen que ver con lo que las mujeres esperan del hombre ideal, que en el fondo, por mucho que disimulen, sigue siendo el prototipo de macho alfa, fuerte, dador de seguridad y protección, capaz de mantener la prole y capaz de traer a casa esa virilidad que se espera de nosotros.
La experiencia denota que las mujeres también, en un casi noventa por ciento, siguen manteniendo un rol machista, y por lo tanto, les molestan los hombres sensibles, diferentes, fluctuantes y que denotan cierto rechazo hacia las pautas establecidas. Tenemos palabras denigrantes para designarlos: blandengues, inseguros, ñoños, sensibleros, “demasiado buenos”, poco machos o varoniles… la lista es interminable…
En realidad nos tenéis miedo, porque no sois capaces de soportar nuestra libertad, de vernos y aceptarnos como somos, de ver como salimos de los moldes sin ningún prejuicio o temor. No soportáis que nos importe un comino la seguridad, la fuerza o la protección, y que vayamos por la vida saciando nuestra forma de existir. Por cultura y por herencia, no podéis sobrellevar que nos salgamos del molde establecido.
El hombre con el que soñáis es un hombre fuerte, independiente económicamente, a poder ser, autosuficiente en todo, un auténtico macho en la cama y fuera de ella, que os paguen lujosos viajes o románticas y caras cenas en los mejores restaurantes, que os lleven de paseo en buenas carrozas y que tengan un buen trabajo, a poder ser en el sector empresarial o financiero. No toleráis a ese hombre que os invita a una cena en la montaña o en un restaurante de comida rápida, que os lleva a contemplar las estrellas durmiendo en un coche aunque os peléis de frío, ni valoráis que se dedique a la poesía en vez de a las finanzas. No soportáis la idea de tener que mantenerlo porque prefiera cultivar el alma en vez de la cartera, y menos aún que dedique horas y horas a una huerta improductiva sin ser capaz de sacar una sola zanahoria. Os resulta incomprensible un hombre sin trabajo, o sin dinero en la cartera, un hombre económicamente inestable y que además, en la cama, prefiera los abrazos, las sonrisas y las caricias a un buen polvo orgásmico.
No perdonáis, bajo ningún pretexto, al hombre sensible, soñador y romántico, al hombre bueno y afectivo, despreocupado y alegre.
Os sigue poniendo el torero apuesto, el futbolista en el Ferrari, el banquero de éxito, el empresario con fincas, y las más modestas, el jefecillo altanero pero con pasta o el funcionario que será eso toda su vida, un funcionario.
Pero si una logra conquistar a un solo hombre bravo, lo hará para toda la vida, en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad, en la pobreza y en la riqueza. Será fiel y será el mejor padre, el mejor compañero, el mejor amante y el mejor amigo. Os darán ideas, desafíos, vacilaciones, romperá con las etiquetas y los esquemas, con lo establecido, con los dogmas y con las normas. Os llevarán despacio, pero lejos en el conocimiento y la sabiduría. Podréis bailar a su sombra o en su regazo, no importa el lugar, porque lo importante será que bailaréis, con alegría, en la alegría. Sólo necesitáis tiempo y paciencia para conquistar su locura y abnegación y su libertad. Y cuando lo hagáis, habréis encontrado al hombre de vuestra vida, ese que con la virtud de la paciencia y el trabajo constante y dialogado, os llenará la boca de amor, aunque tenga el bolsillo vacío como la mojama.

14 respuestas a “Elogio al hombre bravo

  1. lo cierto es que en parte tienes razón, aunque la verdadera esencia en está época que nos ha tocado vivir es la lucha por sobrevivir al propio ser humano, independientemente del género, la edad o la clase social.

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  2. El día que colgaste el post de Héctor Abad titulado “Elogio a la mujer brava” fue el primer día que entraba en tu blog… y por aquí sigo… Muchas gracias Javi!

    Más que un elogio al hombre bravo, me ha parecido la rabieta de un hombre bravo…

    Tengo una teoría sobre el desajuste de nuestra generación en lo referente a la pareja y algunos puntos son estos:
    – Crisis de la masculinidad versus complejo de superioridad femenina.
    – La responsabilidad propia en la elección de la pareja.
    -La búsqueda del ideal deformados por una falsa perspectiva.
    -El hombre como víctima de su evolución actual, la pérdida de identidad de los varones.

    Esto no sólo afecta a los hombres bravos, también afecta en sus relaciones a la mujeres bravas estamos en la intersección de un proceso evolutivo y todo este desequilibrio es el fruto de la renegociación entre los roles.

    El gran avance sería dejar de pensar en géneros, liberarnos de los condicionantes sociales, de la herencia antropológica, la utopía de la unicidad como seres humanos trascendidos… pero eso será en otra vida, en otro tiempo o quizá ahora en otra dimensión…

    Javí, la Primavera está a la vuelta de la esquina… 🙂

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  3. Sobre la cita inicial de Papiro 1300 a.c., tengo que expresar mi desacuerdo, ya que yo pienso que la gran mayoría de la gente es buena pero hay unos pocos que no lo son que escalan a las posiciones de poder y nos hacen la vida imposible a los demás.

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  4. Estás enfadado , si no lo estuvieras te darías cuenta de que las mujeres eligen la pasta cuando han perdido la esperanza de enamorarse, igual que los hombres eligen la juventud cuando pierden otras esperanzas…( sin generalizar).
    Hoy te mereces un cachetazo.

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  5. Ánimo,Javier, vendrán tiempos mejores. Entiendo que puedes estar pasando por un mal momento, un momento de confusión. Cuando estamos confusos fabricamos “explicaciones” para aferrarnos a algo fijo. La confusión significa no tener ningún punto de apoyo para la vida presente.

    No vamos a hablar del amor —que es una palabra muy grande— pero en el enamoramiento de un hombre y una mujer muchas veces influyen aspectos de los que uno ni se percata; una mirada, una caída de ojos, un aroma… la serenidad que transmite una persona… en fín, nada que ver con una cuenta bancaria o con llevar puesto un armani.

    Tendemos a generalizar todo para comprender esta enorme vida que nos queda grande muchas veces, precisamente porque está más allá de las fronteras de nuestras explicaciones, teorías, tesis, hipótesis o cabreos varios.

    No te machaques, no busques encerrar la esencia vital en un frasco intelectual, No escribas tanto, no pongas la vida en palabras si lo haces para crear una ruta por la que luego caminar (no funciona) no hay ruta posible a la diversión implícita de la vida. Disculpa estas palabras y el atrevimiento. No pongas palabras a los sentimientos, no luches contra ellos, no quieras manterlos ni darles continuidad. Amigo… El pensamiento y sus tretas es un videojuego del que se puede salir. Änimo y no disipes tu energía, es necesaria para salir del videojuego.

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  6. Que el mundo Disney hizo mucho daño y todavía lo intenta es algo que uno aprende en el minuto dos, porque en el minuto uno suele estar embelesado con la eterna y escurridiza posibilidad. A pesar de todo, aún hay gente como tú que parece no perder la esperanza de vivir algún día en ese mundo y que achaca su imposibilidad de existencia a la incomprensión ajena por la libertad personal y la sumisión a un submundo Disney mucho más materialista que el ideal, ese que sólo ve el castillo, las guirnaldas de flores y los trajes de noche. En este caso el príncipe es poeta o juglador, pero príncipe al fin y al cabo, que espera alimentar de versos, frías noches, huertos yermos, promesas de baile y alegría a la princesa. El castillo y las guirnaldas las debe aportar el Rey, su padre, que para eso está. El Príncipe tiene una misión vital que cumplir: la suya propia. Por eso puede permitírselo, claro, si no es solo un inconsciente o un temerario. La princesa debe estar encantada siempre, sino no es tal princesa. Si manifiesta sus necesidades o su propia forma de ver y sentir las cosas, si también fluctúa, si le reclama la más mínima responsabilidad vital en lugar de someterse a su necesidad de ser mantenido es que tiene miedo y busca un macho alfa, es que no soporta su “sensibilidad”. Porque la princesa, para serlo, ha de estar por encima de todo eso, ella no ha nacido para poder cultivar su alma como él, ella tiene otro destino so pena de parecer interesada. Ella ha de limpiar los suelos del castillo para que siga pareciendo un castillo y no un derribo colonial, ha de meter las flores de las guirnaldas en libros para que no se deshojen y poder hacer con ellas ramos de flores secas con los que adornar los huecos que van quedando, ha de ponerse todas los días el mismo traje de fiesta y hacer malabarismos para que esté reluciente mientras él desflora sus versos y los enhebra con idénticas caricias cada noche, echando de menos ese deseo ferviente y mundano de un buen polvo orgiástico que la haga sentirse viva de nuevo. Además, ha de estar sonriente y despreocupada, no vaya a ser que elimine la inspiración del Príncipe Peter Pan y, de pronto, se vea obligado a crecer o se atreva a dejarle un mensaje pegado en un possit en la nevera: “Has equivocado el territorio, nena, busca un brooker de bolsa”.
    Pero todo esto no es así, ¿no es verdad? Ni lo que tú dices tampoco. O tal vez hay parte de verdad o verdades subjetivas absolutas en ambas orillas que están llenas de un profundo desamor que es causa y efecto de un gran egoísmo. Y todo porque la realidad es muy tozuda y se dedica a romper los infantiles sueños de eternidad.
    Se trata solo de dos seres humanos que no han sabido encontrarse o que sólo lo hicieron un tiempo, quizá por estar mal construidos y proyectar en el otro todas sus frustraciones y expectativas, que es mucho más fácil que admitir que uno sólo tiene lo que construye y, a veces, ni siquiera eso, porque la justicia divina no existe o los sueños eran erróneos o errantes.
    Tal vez porque no han sabido construir ese camino de común acuerdo o han tenido ritmos diferentes. A lo mejor sólo porque se iban conformando como personas al tiempo que trataban de vivir la mentira del cuento de hadas y los recovecos de los caminos alternativos de la vida les hicieron perder el rumbo por el que se unieron. A lo peor sólo porque no han podido quererse a tiempo y se han tropezado el uno con el otro demasiado pronto o demasiado tarde. Quizá fue un simple problema de mala elección.
    Más allá de todos los desajustes que dice Carmen y que así son, la cuestión es que lo importante es el equilibrio que se sustenta en una adecuada perspectiva de la realidad y en un profundo conocimiento personal. Ese debe ser compartido y además es inestable y mutante por naturaleza porque la propia realidad lo es, así que el esfuerzo adaptativo que se requiere es tremendo. Es difícil estar a la altura, hay una gigantesca tabla de registros. Por eso esperarlo todo de un solo objetivo, sea este una vocación, una actividad, un sueño o una persona…es garantía de fracaso.
    Somos mucho cada uno. Somos todo cada uno. La vida es un gran, hermoso y potente collage. Se puede llegar a vivir con ligereza si uno es capaz de convivir con liviandad para consigo mismo y para con sus sueños.
    Entonces aprendemos el secreto.

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  7. Querido Javier: no sabía que tu dolor era tan grande. Te aseguro que no conozco ninguna pareja o matrimonio que sean felices, así que creo que tienes mucha suerte de conservar tu libertad, sobre todo teniendo en cuenta que tienes muchísimos amigos/as.

    Te aconsejo que eches un vistazo al blog de Emilio Fiel y al blog de Recapitulación que aparece en Webs hermanadas. Tienen muy buenas ideas para soltar todos esos apegos que quedan después de las relaciones. Hay técnicas muy buenas, aunque seguramente tú ya las conozcas todas.

    Un abrazo grande.

    http://www.emiliofiel.com/

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  8. Hola otra vez Javier. Bueno…creo que lo que te pasa es que tiene una saturación existencial de tres pares… como todos quizás la hemos tenido alguna vez. No preocuparse amigo. A ver quien es el macho que ordena tanta tontería diversa y no termina loco de veras. Es normal que todo descuadre, es casi imposible conciliar la filosofía, la masonería, los maestros ascendidos y toda la porquería redundante —que lo es— con esta vida, que de simple se cae de madura.

    Si la saturación está en su punto álgido sufrirás como una mona, pero después vas a vomitar todas las explicaciones y reflexiones y empezarás a vivir de puta madre. Es que no hay camino ajeno que sea transitable, sólo el tuyo, el que no te atreves (nos atrevemos) a caminar, pero después de vomitar ideas varias ya es otra cosa.

    ¿Estás a punto? Me refiero a mandar a tomar viento a tus memorias (que no son tuyas). ¿Te queda poco o necesitas atiborrarte un poco más con definiciones? Me ha pasado, a algunos les pasa y empiezan a vivir, algunos se divierten tanto con la iluminación que se apegan a ella y vuelven a caer en el abismo,escriben un libro y terminan complicando la vida a sus congéneres, hablo de los maestros (los de mentira) que nos complican la vida. Los maestros verdaderos solo apuntan la dirección, pero que pocos!!!

    Dices que has perdido todo, no te creo, sigues barajando explicaciones con lo que te queda. Perder es perder. Intenta descubrir si hay alguna conclusión a la que te aferras, esa es la que te está machacando. ¿Tienes alguna conclusión vital que sea tuya? seguramente verás que casi todo es adquirido, pero si tienes alguna tuya date cuenta que también es mentira.
    No hay segundo de vida que tenga espalda suficiente para caminar con memorias, la vida es muy frágil.

    Debes ser un buen tipo, pero te sobra mucha gente encima que te deje respirar, me refiero a Buda, Cristo, Los Maestros, el pasado, Javier León. Cuidado con estos elementos.

    Un abrazo, a secas, o se abraza o no.

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