El origen del drama


¿Cuales son los orígenes de cualquier drama? Leía hoy en alguna parte un dato interesante: en la crisis del 29 en EEUU se suicidaban los banqueros. En España en 2012, los desahuciados. Se puede decir que los tiempos han cambiado, pero en el fondo, estamos hablando de lo mismo, del fracaso de un sistema, de una forma –aún muy animal- de organizarnos y de cómo el apoyo mutuo, a la larga, será el ideal en contra de la competitividad y la lucha.

Se me entrecoge, como a cualquier ciudadano de bien, el corazón cuando vemos como personas normales deciden terminar con todo ante un desahucio. Lo recordaba esta mañana en un paseo por el monte con un buen amigo con mi propia historia y con la de cientos de personas que, viviendo una vida normal, pueden terminar en la calle en el mejor de los casos. Mi caso podría servir de ejemplo, pero también el caso de miles de personas que no se suicidan y que deciden seguir luchando mientras tengan salud y cierta fuerza interior.
Más de diez años trabajando día y noche, incluso durante mucho tiempo los fines de semana con tal de hacer realidad el sueño de cualquier joven recién licenciado: normalizar una vida, tener una casa, una familia, una vida común. De repente, una serie de acontecimientos desencadenan el desastre.
Y es cierto, debo admitirlo no sin cierto sentimiento de vergüenza, que cuando lo pierdes todo, no solo en el plano material, sino también en el plano afectivo, todo se te derrumba y siempre, en algún momento, la idea del suicidio parece ser la única gran renuncia a la que se podría dar paso. Para muchos es tan solo un sentimiento de desesperación, para otros, la salida a una oscura realidad que se antoja sin futuro alguno.
El tener un soporte interior, a veces ayuda a desalojar de uno mismo estos sentimientos de autodestrucción. El tener una familia o unos excelentes amigos también pueden ser tablas de náufrago a las que agarrarse. Siempre hay algo o alguien que te recuerda la urgencia del vivir, ya sea con pequeños actos de generosidad –una sonrisa, un almuerzo, un abrazo, un paseo- o con esos guiños que la vida a veces te ofrece en momentos difíciles.
Por eso, cuando alguien lo está pasando mal, intento estar alerta –aunque a veces no siempre a la altura- para que ese mal trago pase sin mayores consecuencias. Y creo que los tiempos reclaman que estemos alerta, porque hay personas que están atravesando oscuros puentes de no retorno y oscuras pesadillas con final terrible.
El suicidio de un solo ser por este tipo de cosas es la constatación del fracaso de una sociedad, y de ese fracaso, somos todos responsables.

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3 thoughts on “El origen del drama

  1. No entiendo que una familia de tres miembros y con dos sueldos tenga que llegar al extremo del desahucio, quizás debieron comprar una vivienda más barata.

    Mucha gente se dio la gran vida durante los años de “vacas gordas”: se iban de vacaciones varias veces al año, salían a cenar un día sí y otro también, se compraban coches caros, a sus hijos les daban todos los caprichos, etc, etc. Muchos no ahorraron nada cuando podían hacerlo y ahora se encuentran en situaciones difíciles. Con esto no quiero quitar culpa a los bancos y gobiernos, que sí la tienen, pero los individuos también.

    Un abrazo.

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