Indomables excepcionales


La virtud es como una piedra preciosa, mejor cuanto más sencilla sea la montura; y seguro que la virtud está mejor en un cuerpo hermoso, aunque no de facciones delicadas, y que tenga más bien dignidad de presencia que belleza aparente“. Francis Bacon

Hay seres irreductibles, indomables, que no están en venta. Son seres libres, amantes de sí mismos, sin rival, como dijo Cicerón a Pompeyo (sui amantis, sine rivale). Hoy he pasado una agradable tarde otoñal en la cafetería del Círculo de Bellas Artes de Madrid con A., una hermosa mujer de intensos ojos azules, guardiana de un bosque africano y propietaria de una empresa que regenta el cuidado de más de setenta mil hectáreas de arboleda, ríos y montañas cerca de las costas del Índico, en algún lugar entre Zimbabue y Tanzania. Lleva casi veinte años viviendo en la África profunda, rodeada entre bosques, playas y libros. Su empresa da de comer a cientos de familias y su espíritu libre hace de su vida un singular paisaje digno de describir y contar.

Hemos hecho un trueque mínimo. Le he llevado algunos libros senequistas y ella me ha regalado una bonita edición del libro de Francis Bacon “De la sabiduría egoísta” acompañado de un bonito collar africano que según me contaba, era utilizado antiguamente para comprar o liberar esclavos. Este, en concreto, había sido rescatado de un buque hundido en el Índico, así que feliz por el regalo y su simbolismo, me he sentido ciertamente agraciado.

Mujer inteligente además de bella, de conversación profunda, aguda, sensible y penetrante. Capaz de envolverte en una atmósfera mágica con historias de hace mucho tiempo, leyendas e ideas propias de un lobo estepario de vida solitaria, errante y única. Me ha sorprendido su experiencia vital, propia de aquellos exploradores y aventureros de siglos pasados. Hemos hablado de Livingston, supongo, de las leyendas de las minas del Rey Salomón, de puertas dimensionales, de finales de los tiempos, de poetas y escritores, de libros y bosques, de negocios, de empresa, de pasiones y desvelos, de vida, de mucha vida. También de nuestra querida “Lámpara Maravillosa” que ella me desveló hace unos años en un regalo hermoso que conservo con aprecio y gratitud.

Me sorprende comprobar como ahí fuera sigue existiendo personas excepcionales, con historias increíbles y cargadas de tanta y tanta experiencia. Ella, que tiene ganas de retirarse a un lugar tranquilo, ha venido a España para vender sus empresas africanas y retirarse en alguna parte del sur español. Allí seguirá leyendo a Valle-Inclán, con cuya familia tiene alguna relación, y seguirá buceando en los misterios del Espíritu Libre. Recuerdo que hace unos años estuve a punto de viajar a África para organizar una expedición a tierras perdidas. Ella me ha vuelto a retar para compartir ese viaje. Y un antropólogo nunca puede rechazar ese tipo de aventuras, al menos cuando descubre, como decía Lao Tse, que de maravilla en maravilla, la vida se abre…

2 respuestas a “Indomables excepcionales

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