Algunas cosas que hay que hacer cuando la vida se derrumba


La sociedad siempre perdona a un delincuente, pero jamás a un soñador“. Oscar Wilde

Lo primero es no perder la dignidad. Si perdemos la dignidad lo perdemos todo, salud, trabajo, amigos, familia. Así que siempre, en lo bueno y en lo malo, hay que seguir caminando de pie, erguido, sintiendo el peso de la vida en los hombros, pero fuertes para no doblegar nuestra alma al infortunio. Si somos capaces de mantener esa postura recta, desplegada desde nuestro centro interior, cualquier derrumbe será llevadero.

Lo segundo es no venderse por nada ni a nadie. No es cuestión de orgullo, sino de solidez. Si a la primera de cambio cambiamos nuestros sueños, nuestros anhelos, nuestras formas y nuestro sentido por complacer a alguien o por comer un plato caliente durante unos pocos días, perdemos el sentido de todas las cosas.

Tercero. Sigue siempre tus sueños. A veces, cuando todo parece caótico e inconexo resulta difícil seguir empeñado en poner a prueba nuestros anhelos más profundos. No pasa nada si descansamos de la idea mientras hay una gran tempestad. En las mayores tormentas, así como en los mayores silencios, siempre surge algo nuevo.

Cuarto. Enfréntate al derrumbe con valentía, pero no rehúyas del miedo, que a veces es protector y nos guía hacia la prudencia.

Quinto. No temas a la soledad. Normalmente, cuando todo se derrumba a tu alrededor, muchos de aquellos que considerabas amigos o aliados tienden a desaparecer o huir. Afróntalo con calma. Eso hará una buena purga con respecto a quién está ahí cuando más se lo necesita y quién prefirió desaparecer.  Los que aguanten el derrumbe a tu lado, esos estarán toda la vida.

Sexto. No temas las pérdidas, ellas te harán vivir en la sencillez. Ese es el milagro de todo derrumbe. Cae un inmenso edificio y te percatas de lo hermoso que es vivir al raso, sin nada.

Séptimo. Tengamos esperanza. Es algo común en el ser humano y aunque no siempre funciona porque a veces el derrumbe es solo el preludio de algo peor, la esperanza nos mantiene alertas y despiertos para intentar hacer de lo malo, una oportunidad.

Octavo. Sé siempre generoso, y si sales erguido y fuerte de esta prueba, compártela sin tapujos. Tus palabras de ánimo y aliento servirán siempre de apoyo a todo aquel que lo esté perdiendo todo.

Noveno. ¿Quedó algo del derrumbe? Pues simplemente, compártelo. Eso te hará más grande ante la adversidad y más poderoso ante el infortunio.

Décimo: Sonríe, porque al final de todo túnel, la vida es bella y generosa y colma nuestras vidas con exquisita sencillez, que es lo mismo que decir con grandeza.

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3 respuestas a “Algunas cosas que hay que hacer cuando la vida se derrumba

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