La fábula del “Amo de los Monos”


Una parábola china del siglo XIV, atribuida a Liu Ji, destaca muy bien la interpretación descuidada acerca del poder político. La traemos a cuento de todo lo que está pasando hoy día, y porque forma parte del libro de próxima aparición en nuestro nuevo sello editorial Dharana, del famoso pacifista Gene Sharp titulado: “De la dictadura a la Democracia”.

En el estado feudal de Chu, un viejo vivía de tener monos a su servicio. Las gentes lo llamaban “ju gong”: el Amo de los Monos.

Todas las mañanas el viejo reunía a todos los monos en su patio y ordenaba al más viejo que condujera a los demás a la montaña a recoger fruta de los árboles y matas. La regla era que cada mono tenía que darle al viejo la décima parte de lo que recogiera. Los que no lo hacían eran brutalmente azotados. Todos los monos sufrían amargamente, pero no se atrevían a protestar.

Un día, un monito les preguntó a los otros: “¿Fue el viejo quien sembró los árboles y las matas?” Los otros le respondieron: “No; brotaron solos.” El monito les dirigió otra pregunta: “¿No podemos nosotros coger la fruta sin permiso del viejo?” Los otros replicaron: “Sí, todos podemos hacerlo.” El monito siguió: “¿Entonces por qué tenemos que depender del viejo? ¿Por qué tenemos que servirlo?”

Antes que el monito hubiera terminado su discurso todos los monos de pronto se sintieron iluminados, y despertaron.

Esa misma noche, al observar que el viejo se había quedado dormido, los monos rompieron las barreras del vallado donde se hallaban encerrados, y destruyeron el recinto por completo. También se apropiaron de cuanta fruta el viejo tenía guardada y se la llevaron al bosque, y nunca más volvieron. Al fin el viejo murió de inanición.

Yu-Li-Zi dice: “Algunos hombres en el mundo gobiernan a su pueblo mediante tretas y no por principios rectos. ¿No son éstos iguales al amo de los monos? La gente no se ha dado cuenta de su embrutecimiento. Apenas se les ilumine el conocimiento, las tretas dejarán de funcionar.”

4 respuestas a “La fábula del “Amo de los Monos”

  1. El monito siguió: “¿Entonces por qué tenemos que depender del viejo? ¿Por qué tenemos que servirlo?”
    Bien, si aplicamos la fábula a los tiempos actuales (El viejo = Gobierno)… Tenemos que depender del gobierno y servirlo pues el nos ha dado carreteras infraestructuras, alimenta a los monitos que han quedado sin trabajo o no quieren trabajar (clara alusión a un elevado porcentaje del paro agrario de Andalucía y Extremadura). Tenemos que servir y depender del viejo por que cuando un monito anciano cae enfermo el viejo le brinda una atención sanitaria de calidad, a pesar que de que el citado monito anciano cuando cogía los frutos de los arboles no le daba su parte al viejo. Lo mismo para los hijos de los monitos a los cuales el viejo les da una educación gratuita y de calidad, además de protegerlos para que sus padres no los pongan a trabajar recolectando fruta. Dependemos del viejo pues nuestra forma de vida actual no sería posible si el viejo no nos ayudara. Una familia de monitos (padre, madre y 3 monitos muy monos) con unos ingresos de fruta valorados en (1300 euros mensuales) no podrían pagar una educación privada, ni una sanidad privada…

    A pesar de todo es una fábula muy bonita.

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