Contra el crédito y el crecimiento: un nuevo paradigma


Escucho voces que siguen rasgándose las vestiduras aclamando al viejo paradigma como única solución. Los más críticos con la situación, valga la redundancia, hilan el mismo discurso que el discurso más oficialista: hace falta crédito y crecimiento. Y de paso, soberanía monetaria. Es evidente que eso es lo que hace falta para seguir con el modelo que nos ha sustentado hasta el momento, pero es precisamente lo que menos necesitamos para seguir en él. La evidencia y la experiencia de esta crisis nos dice que no podemos seguir apagando fuego con más fuego.

Resulta que nuestra deuda pública es ínfima en comparación con la deuda privada, y sin embargo, los que se rasgan las vestiduras, exigen más deuda como único camino para seguir manteniendo su ritmo de vida. Paradójico el seguir en la senda de tener más crédito para tener más cosas, es decir, para crecer.

Ya se sabe que el crecimiento no puede ser infinito, y que además nos encontramos en una situación ecológica de colapso. Entonces, ¿por qué seguimos llenándonos la boca de crecimiento? Ya no necesitamos crecer, ya no necesitamos tener más cosas. Necesitamos disfrutar de las que ya tenemos. Los empleados públicos no necesitan trabajar más para ser más competitivos. Necesitan trabajar menos para disfrutar de un estilo de vida mejor. Los parados necesitan reinventar su modelo de vida y buscar alternativas en el trabajo autónomo y emprendedor. Deben crear su propio puesto de trabajo y no esperar a que alguien lo haga por ellos. Los empresarios no necesitamos más crédito para crecer más, necesitamos mantener lo que tenemos con nuestros propios recursos y trabajar en hacer lo que hacemos cada vez mejor, en menor tiempo y con mayor calidad. Las oligarquías no necesitan más fincas de recreo, ni más coches, ni más millones en la cuenta suiza. Necesitan más reflexión para llegar a la conclusión de que es mucho lo que pueden hacer desde la filantropía o la cooperación. La clase política debe rodearse de pensadores que sean capaces de mirar al futuro para comprender que el nuevo paradigma económico y social está llegando, y solo debemos crear las correctas relaciones humanas para que pueda expandirse por todas partes. Ya no es tiempo de crecimiento ni de crédito, es tiempo de inventiva para hacer las cosas que sabemos hacer mucho mejor que antes. Y para eso están nuestros mayores, personas jubiladas que disponen del tiempo suficiente para guiar con sabiduría a los jóvenes retoños. Hay tanto por hacer en el nuevo paradigma, que no entiendo como hay aún fuerzas que se agarran desesperados a lo añejo.

2 respuestas a «Contra el crédito y el crecimiento: un nuevo paradigma»

  1. Cómo no estar de acuerdo con lo que escribes! Creo que es una reflexión que nos estamos haciendo muchos, cada día más.
    Destaco ésta frase del texto: «La clase política debe rodearse de pensadores que sean capaces de mirar al futuro». La destaco, porque me parece una expicación no pretendida del porqué nos acercamos en su momento al círculo de lo que llegó a ser la Fundación Civil, y ahora es otra cosa. No pretendo reavivar polémicas pero sí que los compañeros que han seguido en la nueva evolución comprendan porqué nos hemos apeado los demás. Entonces, hace tres años, nos acercamos a quien se nos presentaba como un pensador capaz, por especialista y por HUMANO: el espíritu, la ética, lo inmaterial -como cada uno prefiera- por encima de lo material ; el capital al servicio de la persona y no al revés (la vieja utopía, cien veces fracasada, con tantas vidas y sufrimientos cobrados en sus marras). Ésta era la función que esperábamos de aquel grupo: aportar ideas y sensatez al Sistema desde una plataforma amplia que aglutinaba mucho pensamiento positivo.
    Desviado de su camino inicial, e iniciático, es normal, es coherente, que los que no caminamos en la neva dirección nos apartemos, y nos quejemos del cambio de rumbo no pactado. Excuso entrar en detalles sobre las características del nuevo discurso, que aumenta la frustración de los que pusimos nuestro mejor empeño en el inicial.

    Besos y abrazos para todos.

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  2. Por suerte hay una iniciativa mayor y más poderosa: la del espíritu libre. Y a ese espíritu nada ni nadie podrá detener… Así que sigamos trabajando en el mismo, de forma constructiva y positiva para que algún día alguien vuelva a creer en la utopía…

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