La paz imperfecta


Hoy viviremos un día de paz imperfecta. El ritual pagano por antonomasia, el fútbol, centrará la vida de miles de personas en una fiesta solar donde el balón, representante inequívoco del astro rey, se fundirá con la tierra para fertilizar sus entrañas. Los mediadores versarán el poder de tal acontecimiento no en interpretaciones astrológicas ni arquetipos simbólicos, sino en mera exposición y reconducción de las fuerzas nacidas de la rabia y la frustración. El espectáculo, al menos por hoy, estará servido y los representantes astrales intentarán de nuevo agradar las divinas proporciones de los dioses.

Pero como decíamos, será un día de paz imperfecta. Durante un tiempo, las energías de frustración serán canalizadas, pero luego llegará de nuevo el despertar iniciático a la realidad vital.

Y en esa imperfección pacífica derivada de lo común y lo aceptable nace la llama del conformismo. Hasta tal punto que nuestra condición de plaga para el sustento del ecosistema Tierra queda plasmada en los mensajes que vienen de las cúpulas de cualquier poder. “Hay que crecer”.

Ese “hay que crecer” es la fuerza del patógeno en el que nos hemos convertido. El crecer hasta la infinitud significa terminar con la vida en el planeta. La extinción de nuestro huésped o la imprescindible búsqueda de un equilibrio derivado de alguna especie de patogénesis que provoque una vuelta a la mesura y la armonía.

Es evidente que como individuos aislados no tenemos capacidad suficiente para asimilar esta realidad. No podemos hacerlo mientras que los rituales paganos inyecten en nuestras vidas la suficiente dosis de adrenalina para olvidarnos de lo que a nivel global y planetario está ocurriendo. Por eso los mensajes del miedo calan bien en nuestra psique y por eso, los llamados “poderosos” no son más que títeres de una de las fuerzas más destructiva de esta nuestra humanidad: la ignorancia.

No existe un poder real al que podamos culpar de nuestras desgracias. Los llamados mercados no son más que un grupo de enfermos ludópatas cuyo interés se resume en conseguir más dinero y más poder. Eso es ignorancia, pero sobre todo, enfermedad. Una enfermedad que infecta a todo el común, ya que la necesidad de “crecer” en términos de poder y dinero se estimula constantemente en los mensajes de la moda y en el ideal de lo que debe ser socialmente correcto. “La vanguardia” no es más que la mentira hecha carne, o mejor dicho, el cinismo de no comprender la deriva en la que nos encontramos.

Por eso a nadie extraña que los mensajes de los altos cargos políticos sean consensuados sin discusión posible, y que ninguna otra alternativa sea imaginada por el colectivo común. ¿Cómo poder hablar de decrecimiento, por ejemplo, o incluso de regulación del poder y el dinero?

El economista y filósofo francés Serge Latouche afirma que “el decrecimiento implica desaprender, desprenderse de un modo de vida equivocado e incompatible con el planeta”. Esta frase resume perfectamente nuestra ceguera y nuestra ignorancia en cuanto a lo que está pasando y la necesidad de abandonar los ritos paganos que nos alejan de la realidad y emprender el retorno hacia lo sagrado de nuestra relación con la naturaleza y el mundo que nos ha tocado en suerte. El opio que a diario nos inyectamos para poder soportar las fuerzas centrífugas de lo inaceptable debería contrarrestrarse con vacunas apropiadas para terminar con el germen de la plaga. ¿Y cual es el antídoto? Sin duda el sentido común, el conocimiento y la sabiduría de nuestros ancestros. ¿Y como contagiar esa llama de luz? Con la denuncia activa de nuestra ignorancia. Que crezca el rumor y que el rumor se torne realidad. Así que escuchemos claramente: “estamos equivocados, debemos dejar de crecer y empezar un nuevo rumbo de vida”.

Foto: (Junio de 2012 en el parque natural de Cabo de Gata, frente al esperpento del hotel Algarrobico, un símbolo inequívoco de nuestra sociedad decadente).

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7 respuestas a “La paz imperfecta

  1. “…vuelta a la mesura y la armonía”.
    Excelente atículo, Javier. Practicamente coincidimos en todo. Sólo discrepo en “vuelta”, y es importante, y me gustaría reflexionarlo contigo.
    No tenemos nada que nos permita afirmar que la humanidad ha vivido jamás en armonía. En mi opinión, al insinuarlo, nos convertimos en vende-motos de estilo tan lamentable como los opuestos.
    Por naturaleza somos ese dramático virus al que te refieres y la tarea de encontrar el antídoto -que no se me ocurre otro que el que propones- es la más difícil que se ha planteado la especie.
    La bondad no está en nosotros, pero podemos cultivarla. Actitudes vitales como la tuya me parecen una fórmula extraordinaria pero, pfv, suprime el “vuelta”.

    Un abrazo, turista. Has puesto peso. Ya no comes sólo galletas… ¡Estás bien acompañado!

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    • Hubo un tiempo lejano, muy lejano, donde el hombre viva en plena armona con la naturaleza… algo ocurri, habra que mirarlo desde una perspectiva antropolgica, para ver que fue aquello que hizo que se rompiera el equilibrio… Por eso hay que volver a ese equilibrio con la Mater… Un abrazo sentido y seguimos compartiendo trozos de luz… 😉

      El 01/07/2012, a las 22:35,

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  2. Ayer, al menos yo, asistí a un espectáculo “sin precedentes”. Mientras observaba las imágenes acerca del “eurocirco” ¡perdón… eurocopa!, me preguntaba: ¿Es posible semejante movilización y agitación social por razones de eurocirco, y mientras, nos estamos dejando robar nuestra dignidad , nuestro presente y nuestro futuro y el de nuestros hijos permaneciendo impasibles comparado con este espectáculo bochornoso?.
    Y lo más tremendo es que el señor(por decir algo) Rajoy, prefirió salir en la foto con “la roja” que estár al lado de su comunidad corrupta con los afectados por el encendio…claro que él es parte de responsabilidad por los recortes que ha sufrido este departamento en la comunidad Valenciana

    Qué lástima. Mañana ésto se olvidará y seguiremos en esa realidad que la gran mayoría no está por la labor de resolver.

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    • Bns. tds. María.
      Me gusta el futbol tanto como a tí y estoy de acuerdo con tu comentario y sus matices.
      Sin embargo ayer, viendo el resultado del partido y un resumen, me hacía la reflexión de que “esto es lo que pueden hacer un grupo de 20 españoles elegidos adecuadamente con un Hombre Bueno al frente”.
      Cordiales saludos.

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