Encuentros con la enseñanza desconocida


Ayer, mientras esperaba a media tarde a que llegaran, se abrieron los cielos de forma espectacular y apareció de repente una gran nube oscura que parecía como si quisiera tragarse la tierra con una gran bocanada de tempestad. Empezaron a caer rayos y truenos, lluvia y granizo en una de las mayores tormentas que recuerdo por estos lares. Al amainar un poco, llegaron puntuales G. y M. desde Málaga, madre e hija, profesoras ambas, una de instituto y la otra de universidad. Hermosas, profundas, de diálogo imparable sobre temas infinitos a cual más interesante. Despiertas y curiosas, atentas a todo lo que la vida nos ofrece en todos los planos posibles. Abarcantes, inclusivas.

Podíamos hablar de Shambhalla, de masones, de rosacruces, de órdenes antiguas, de meditación, de Heindel, de Roerich, de Gurdijieff, de Bailey, de teosofía, de antroposofía, del cuarto camino, de cualquier tema que tuviera que ver con aquello que los pitagóricos llamaban el infinito. Pero también hablamos, y de forma apasionada, de política, de economía, de empresas, de crisis, de emprendedores, de proyectos que rozaban lo finito, lo material, lo puramente humano. Así que navegamos hacia tierras de Inglaterra y surcamos primeras y segundas guerras mundiales por Francia y Alemania, migración, judaísmo, islamismo…

Cualquier tema valía con tal de conocer un poquito más nuestras almas y nuestros seres. Y hablamos de amor y desamor y dolor y alegrías desde los planos más emocionales. Y así hasta bien entrada las cuatro de la madrugada… Una visita apasionante, sin desperdicio, de esas que despiertan las ganas de seguir compartiendo, de seguir aprendiendo, de seguir apostando por el ser humano y por su mágica condición estelar. Así da gusto cerrar una semana intensa y empezar una nueva con dos nuevas amigas en la cuenta existencial. Bienvenidas sean a su casa, aquí en La Montaña de los Ángeles…

(Foto: ayer fascinado fotografiaba la Tormenta que se empezaba a abrir en el cielo…)

3 respuestas a «Encuentros con la enseñanza desconocida»

  1. …’por eso de conspirar con la respiración’…desde el mismo punto…muchas gracias a ti…el placer fue mútuo, la conversación privilegiada y el interlocutor, una excelente persona. No te pierdas demasiado. Un abrazo. M.

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