La locura del otro lado


Recordaréis algunos que el año pasado, por estas fechas, sufrí la agresión física de J., un paisano de este pueblo al que le entró un ataque psicótico que desahogó conmigo en la oficina de correos en una aparente plácida mañana. Por suerte no ocurrió nada más allá del susto. La combinación constante de drogas y esoterismo le habían jugado una mala pasada. Y a veces hay que tener mucho cuidado con las puertas que se abren, porque de no conocerlas o de jugar en exceso con las mismas pueden provocar situaciones de auténtica locura. J. siempre había resaltado por sus excentricidades y sin conocerlo apenas, me gustaba hablar con él de temas no muy comunes como el sexo de los ángeles o la ley del karma o la reencarnación o esas cosas que sirven para potenciar nuestra imaginación y proclamar la venida de un mundo nuevo.

Ayer, en una larga conversación telefónica ya casi a media noche, la amiga E. me sorprendió con una pregunta: ¿crees en la reencarnación? Sentí de repente un silencio interior helado, porque ella sabía a fondo, muy a fondo, de mis pasadas creencias filosóficas que estaban plagadas de excéntricas teorías sobre el desarrollo del cosmos y su continuidad en nuestro planeta, en la vida, en la inteligencia y en la consciencia. Pero me di cuenta en ese mismo instante que ya no me interesaba si había vida o no después de la muerte, ni saber el sexo de los ángeles, ni nada que tuviera que ver con complicados sistemas filosóficos.

Lo que realmente me interesa es saber y comprender la vida que hay antes de la muerte, es decir, lo que está ocurriendo aquí y ahora en este preciso instante. La sencillez de las cosas, comprender eso es lo verdaderamente apasionante y complicado. Aprender a escuchar a un amigo, abrazar a un ser querido, amar con respeto y libertad, apoyando siempre a los que quieres. Eso es lo que realmente me interesa explorar y comprender. En las cosas sencillas es donde están todas las respuestas filosóficas a nuestros interrogantes e inquietudes vitales. Todo lo demás, sino se acerca uno con calma y desapego, puede acabar en pura locura…

6 respuestas a “La locura del otro lado

  1. Desconocía que te hubiera ocurrido ese lamentable incidente, conato de un susto mayor. Lo siento y creo que fuiste afortunado de que hubiese quedado en eso, en conato, en una tentativa simplemente.
    Creo que, como bien expresas tú en tu texto, hay gente que parece estar más interesada o atender más las cosas que, se podría decir, no son visibles, tangibles y descuidan el hoy con sus pequeñeces o grandezas, sus alegrias o sobresaltos para centrarse en otras abstracciones. Esas personas, para mí, pasan por esta vida muchas veces sin llegar a vivirla verdaderamente, descuidando los detalles y las personas, los afectos, alumbrados por luces y glorias más elevadas y quizás, cegadoras …
    Pienso que, en general, no damos suficiente importancia a cuán relevantes son las cosas sencillas, humildes, para algunas personas, ya que, por contra, para otras, son vitales para nuestra felicidad, serenidad y equilibrio vital, a mi juicio.
    En este sentido y en mi opinión, mucha gente no considera relevante, de hecho, añadiría yo, la denostan abiertamente la sencillez de las cosas simples, cotidianas por no considerarlas sofisticadas o con suficiente relumbre. Son así de pedantes y huecos ellos, desventurados, me permitiría añadir.
    De igual modo, pienso que las personas sencillas, humildes, son, en muchas ocasiones, como todos conocemos en algún particular, ninguneadas por ciertos seres fatuos, pagados de sí mismos por considerarlas insignificantes en claro contraste con los individuos engolados, fatuos, vanidosos, ególatras, en suma, ignorantes que se dan a sí mismos mucha relevancia y ruido y alharacas.
    A mi parecer, son algunas personas deslumbradas por los fugaces y prescindibles y grandemente ruidosos fuegos artificiales y desdeñan a las humildes luciérnagas que, sordamente, quedadamente, al menos, alumbran toda la noche y en soledad …
    Pienso que en estos tiempos turbulentos, tormentosos e inciertos que nos toca vivir, es fundamental tener la cabeza en su sitio, tener sentido común y saber que se está con los pies en la tierra, en un terreno conocido y no allá arriba, en el espacio ignoto que, a buen seguro es atrayente y maravilloso, mas nos resulta muy alejado de nosotros, e inalcanzable … o al menos por ahora …
    Por último, para mí la verdadera altura, dimensión humana y categoria de la gente se mide, es proporcional a la sencillez que poseen, ya que cuanto más sencillas, modestas, humildes son las personas, mejores y más interesantes seres humanos son, a mi juicio.
    Muchas gracias, Javier.
    Feliz puente a todos, sea en vuestra casa, sea de viaje.
    Un abrazo para todos.

    Me gusta

  2. A mí me pasa al contrario, cada día me gusta más saber que algo existe en el después y, además, cada día estoy más convencida de ello pues si escuchas con atención “oirás” muchos y bellos mensajes de seres que ya no están por aquí, no al menos como hasta ahora habían estado.

    Seguramente es debido a que se han marchado demasiadas personas importantes en mi vida o en las vidas de personas que quiero a rabiar (en este caso la palabra rabiar es en el sentodo más positivo que podáis imaginar 😉 ) demasiado jóvenes para que nos conformemos con un adios, hasta nunca… no.

    Madre mía si hace un tiempo alguien me hubiese dicho que yo iba a pensar o escribir algo así… pero siempre con los pies en la tierra o la tierra bajo los pies jejeje.

    Un abrazo.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s