«Querido Mario, Querido Luis»


Esta mañana he quedado con Luis para desayunar y al final hemos pasado toda la mañana juntos. Fui andando hasta su casa cerca de la puerta de Alcalá atravesando desde la Embajada de USA por la calle Serrano. Cuando llegué estaba preparando la visita de unos periodistas que habían quedado con él para un reportaje. Su libro epistolar entre Mario Conde y él es la excusa para casi todo lo que en estos días ocurre en su vida.

“Querido Mario, Querido Luis” había sido preparado con cariño. La idea surgió hace algunos años cuando Mario nos sugirió que recopiláramos nuestras comunes epístolas para editar un par de libros. Luis ha trabajado duro con ellas y ha podido por fin editarlas con una gran editorial. Yo, algo más perezoso, las he retrasado un año más a la espera de que el pulido termine en buen puerto.

Las suyas son profundas y encierran mensaje. Cada una está escrita con cariño y acierto, algunas en momentos difíciles y otras desde países lejanos. Viví con Luis muchos pasajes de las mismas, especialmente su particular “cruzando el estrecho”. Me llena de orgullo que esos momentos estén citados en las epístolas ya que en cierta forma pude ser partícipe de los mismos.

A Luis lo conocí en un lejano día de hace unos años cuando tuvimos un primer encuentro en Madrid, y luego en Los Carrizos, y luego en Córdoba, donde paseábamos preguntándonos si la amistad entre dos seres socialmente antagónicos sería posible. Y fue posible, y no solo eso, sino que nos embarcamos en proyectos y negocios que nos llenaron de satisfacción interior por el aprendizaje sufrido en tiempos difíciles. Y la amistad dura y se afianza gracias al vínculo que Mario creó entre nosotros. Una editorial como excusa y un trayecto como recorrido.

Hablábamos de todo esto mientras paseábamos esta mañana por Serrano. Llegamos hasta el Retiro y allí, quitándonos zapatos y camisas, a pecho descubierto y rebanando los rayos del sol que caían a media mañana, proyectábamos de nuevo las figuras inquietas del futuro.

Miraba el libro una y otra vez mientras Luis atendía mil llamadas. El capítulo cuatro empieza con una bella cita de Robert Frost: “me encontré dos sendas en un bosque, tomé la menos transitada y ella marcó toda la diferencia”. Así es Luis, una persona que siempre nos sorprende, que le gusta dar espectáculo y lo da allí donde está. Desde su privilegiada atalaya puede percibir y divisar todo cuanto ocurre a su alrededor, siendo partícipe del camino con sincera devoción. Y además, tiene tiempo para la generosidad y el desvarío, para la lectura y el romanticismo.

Luis Valls-Taberner es y será un hombre grande, con un recorrido marcadamente esplendoroso. Por eso hoy le he pedido que me prologue mi próximo libro. Los poemas que hemos compartido de Whitman lo merece… Luis, sigamos dando espectáculo y que se vendan muchos libros de tu “Querido Mario, querido Luis” (Plaza&Janes).

 

5 respuestas a ««Querido Mario, Querido Luis»»

  1. es bonito ver creación, yo sigo trabajando en mi segundo libro aunque no halla visto la luz el primero, bueno, «optimismo diría yo», pero lo importante es seguir a delante y seguir creando. Que bonito gesto querer compartir con nosotros esas cartas.Sobre este chico, que no se de que me suena su cara, espero que tenga un gran éxito, un abrazo.

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  2. Gracias por contarnos estas cosillas, nos haces partícipes silenciosos de estos sentires…
    Querido Javier, querido Mario, querido Luis, queridos tod@s los que a pesar de los pesares, no pierden la ilusión 🙂

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