La pequeña Shambhala


Esforzaos por el futuro y muchas fuerzas serán convocadas a vuestra ayuda. De diversos instrumentos se compone la orquesta, mas una sinfonía acaba pronto y sus sonidos se desvanecen a través de la ventana abierta. Es mejor pagar cuantiosamente, para así aprender antes el sendero predestinado. El ojo percibirá, en vez de zarzas, un jardín alimentado por el amor. El corazón es consciente de los fantasmas de la mente, pero el conoce la verdad”.

Este es un fragmento, el 128 exactamente, del libro “Hojas del Jardín del Morya”. Y ayer, de nuevo en el jardín de J., percibí ese jardín alimentado por el amor. Un jardín, como el de Morya, que se parece a una pequeña Shambhala donde es posible andar descalzo mientras pensamos en las cosas imprescindibles.

Por eso cuando voy me siento como en casa, especialmente cuando J. me deleita con esos libros con los que tanto disfruto. Hablamos de eso, de lo ineludible, de lo preciso, de lo que nos hace vibrar, de lo que había disfrutado estos días maquetando el librito de Roerich titulado “Shambhala, la resplandeciente”. Un libro que editaremos próximamente en nuestro sello editorial Nous y que me trasporta a esos lugares que nos acercan al sendero predestinado.

El día anterior habíamos estado en casa de MC charlando en el marco de la fundación sobre todo lo que había ocurrido con las elecciones y el movimiento 15M. Al día siguiente tocó una nueva visión, esta vez más cercana, de manos del hijo de J. Recordé mis tiempos en los que me enfrentaba a mil causas con esa rebeldía insaciable de quien desea cambiar el mundo. Y de esa rabia, años más tarde, por ver, como dije, que en el movimiento 15M estábamos los de siempre.

Por eso, o quizás por la edad, prefiero la invisibilidad de un jardín o el llanto amable de un amanecer. Y mi rabia y mis causas ahora son invisibles. Trabajando en silencio e intentando aportar, desde el servicio sincero pero sigiloso, todo cuanto pueda. A veces, una pequeña Shambhala puede ser también un centro de poder y decisión, un centro de rebeldía y cambio… una auténtica revolución cargada de propósito… Por eso las hojas de sus jardines tienen tanto que decir y expresar…

 

7 respuestas a «La pequeña Shambhala»

  1. La rabia por las injusticias también se pueden trabajar desde el silencio y el sosiego, toda acción será una suma aunque cambien sus formas.

    El otro día me acordé del hjio de J., el mayor, J.

    Pensé que le estarían pareciendo todas estas movilizaciones, y eché de menos su visión de joven actual por algún foro conocido 🙂

    Javier no te nos quieras hacer el viejito que eres muy, muy joven…

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  2. Querido Javier,

    Yo también he tenido un dia pensando en Shambhala, y sigo leyendo el librito de Shambhala la resplandeciente. Es un gran regalo que nos ofrezcas ese libro…

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  3. El ojo percibirá, en vez de zarzas, un jardín alimentado por el amor.

    Qué hermosas palabras

    Javier que eres un niño… no te queda nada por recorrer.
    Desde ese jardín de tierras puras, desde tu propio jardín interior puedes llegar a todas las almas de la tierra.

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  4. Estoy de acuerdo Javier, no apoyo las revueltas vistosas y ruidosas…consumen demasiada energía .
    La verdadera revolución viene desde el interior, desde el silencio y la invisibilidad. Los cambios serán sutiles pero se asentarán mejor.

    En mi opinión, claro.

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