Garzón ante la historia: el Juicio de los Jueces


He aquí mi pobre visión del asunto, no la visión de un jurista, el Absoluto me libre, sino la de un sociólogo. Quizás sea importante remarcar esto. Es por ello que estoy más inclinado a pensar en términos de que el Sistema desea cargarse a un espécimen incómodo que no a la teoría ingenua y facilona de la independencia o no del “poder” judicial. Todo esto independientemente de qué o quién sea Garzón, lo cual me importa un pito. Por sus actos (y frutos) los reconoceréis.

Hubo en Núremberg una multitud de juicios paralelos al principal de ellos que se encargaban de juzgar a funcionarios menores del Estado, el Ejército, doctores e industriales alemanes. También hubo uno contra los jueces que colaboraron con el régimen fascista nazi conocido como el Juicio de los Jueces.

La historia de España, como el mismo pueblo español, es más enrevesada. Aquí, el único juez español que pretende juzgar al régimen heredado, al Sistema corrupto y criminal que tenemos en este momento es, paradójicamente, llevado ante un nuevo Juicio de los Jueces, pero a la inversa. Es decir, el Sistema pretende cargarse de un plumazo este agente corrosivo del statu quo, un statu quo herencia de un régimen fascista, el franquista, no depreciado del todo. El motivo del juicio: prevaricación, es decir, creerse por encima de la ley al dictar una resolución arbitraria a sabiendas de que esa resolución es injusta. La resolución: declararse competente en la investigación de los crímenes de la Guerra Civil y el franquismo. Es decir, es como si un militar alemán hubiera denunciado a Geoffrey Lawrence, presidente del tribunal de Núremberg, por investigar las atrocidades del régimen nazi, y esta denuncia hubiera sido admitida a trámite por los juzgados pertinentes.

Como estas cosas sólo ocurren en España –qué paradójico que escriba estas letras desde Alemania- nace otro interrogante: ¿es la ley justa? Quiero decir, ¿es la ley de amnistía de 1977 justa? Más aún, ¿se puede crear una ley, en este u otro país, para perdonar crímenes de guerra? Sin duda, surrealista, como España misma. Pero habría que remitirse a lo surrealista de la transición para comprender todo esto, esa transición a la que recurrimos cada vez que deseamos ignorar o no molestarnos por el pasado.

La historia está llena de singularidades difíciles de entender. Allende, que era masón, fue ajusticiado por otro masón que por sus pésimas cualidades no pasó del primer grado, el de aprendiz, de nombre Pinochet, el cual, a su vez, parodias de la vida, fue perseguido, muchos años después, por otro masón, según dicen: el juez Baltasar Garzón. Un juez que fue albañil operativo y filosófico, pero también camarero antes de poseer más de veinte honoris causa por diferentes universidades. Un juez que saltó a la fama internacional por luchar contra la impunidad de los delitos cometidos en el pasado, impunidad que bajo una suave balsa de aceite planea sobre la cabeza de todos los españoles. Y como nadie es profeta en su tierra, Garzón, que se atreve con todo, ya sean corruptos políticos de cualquier bando o calado (véase caso GAL o GÜRTEL), económicos, terroristas, criminales de guerra o narcotraficantes, es juzgado, valga la paradoja, cuando más empieza a tirar de la manta, de la manta de los que ostenta el poder, claro.

La manta corrupta en la política, primero con el caso GAL, ahora con el caso Gürtel. Y también con otra cara de la política que no gusta: la impunidad que supone el olvido de los crímenes de guerra que ocurrieron recientemente, no sólo con las dictaduras latinoamericanas, sino, y no lo olvidemos (¿por qué olvidarlos?), con la que España soportó durante más de cuarenta años.

¿Y por qué? Porque la historia, que no perdona, jamás entenderá que un golpista-revolucionario (¿?) que provocó una guerra civil con más de medio millón de bajas de ambos bandos perdurara en el poder hasta que murió, delegando en un príncipe proclamado rey, su herencia sanguinaria, totalitarista y fascista. Es como si en Alemania Hitler hubiera ganado la guerra y tras su muerte hubiera sido proclamado Jefe del Estado algún descendiente del emperador Guillermo II, creando con ello una transición pacífica, claro, pero a costa de obviar los crímenes cometidos contra lesa humanidad.

Es por ello sensato pensar que no se está juzgando a Garzón, sino que en el subconsciente colectivo español aún existe una guerra civil no culminada precisamente por no haber existido en España un juicio de Núremberg donde sentara en el banquillo a los culpables de la guerra. El día que un juez o un tribunal valiente asuma la responsabilidad civil e histórica de mostrar ante el mundo y la justicia los crímenes del régimen y las responsabilidades de dirigentes, funcionarios y colaboradores de dicho régimen en los diferentes abusos cometidos por el franquismo, ese día en España se terminará el linchamiento ideológico y civil al que cada día asistimos por las llamadas heridas malcuradas de la guerra reciente y su posterior posguerra.

Y no hablo con todo esto de la recuperación de ninguna memoria histórica, la cual, dicho sea de paso, suele ser interpretada como una revisión subjetiva de una de las versiones de la misma recordando las atrocidades de uno de los bandos y no las del otro. Me refiero a la interpretación objetiva de los datos históricos, de los hechos que acaecieron, independientemente de sus interpretaciones, y que pueden ser registrados objetivamente por los informes de cualquier investigación, como la que pretendía el juez Garzón.

Echar al olvido el pasado tal y como defienden los abanderados de la amnistía-somnolencia nacional, me parece un grave error para las generaciones futuras. Necesitamos, es cierto, un revisionismo de la historia, pero un revisionismo a la luz de investigaciones científicas, no de ideologías subjetivas. Y para que eso sea posible, tal vez sea necesario un juez como Garzón, exhibicionista y ególatra, como lo define el hispanista Stanley G. Payne,  pero capaz de remover una somnolencia inmerecida y un sustrato tribal de nuestra memoria colectiva.

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3 thoughts on “Garzón ante la historia: el Juicio de los Jueces

  1. He estado leyendo estos dias, o siguiendo, la retorta de mierda politica, barribajera, sin-verguenza, liendrosa, pendenciera, estrafalaria, fascista, y mas aun que no me apetece acordarme…sobre el caso al H:. Garzon. Yo con Espana me doy de boca con todo, he llegado a la conclusion de que lo unico que verdaderamente crece en esa piel de toro son los piojos de manga ancha y politica barata, o tal vez, la fiesta nacional pasada por vino y whisky en las ferias populares donde se atisba a un pueblo que anda muerto como zombies mientras el pais se pudre en el estercolero de la ignorancia.
    Ahora resulta que los muertos como no hablan, pues han de pasar la vida enterrados en el silencio de las palabras que espetaron en vida, y como ya nadie los recuerda, y como decia el inmortal Gregorio Maranyon, no hay mas muerto que el olvidado, pues pienso las fuerzas politicas del PP, o mejor dicho, Partido del Populacho, han llegado a la conclusion de que la Guerra Civil Espanola fue en realidad un juego de Monopoli, donde la aventura y la risa y el entretenimiento se dio con el Oro de Moscu. Como los muertos no hablan, el PP ha decidido hablar por ellos y cayar a las familias de aquellas pobre criaturas con el bozal de la ignorancia fascista.
    Nunca mejor que ahora recuerdo aquellas palabras del judio Elie Wiesel, premio Nobel, quien hablando del Holocausto y comparandolo con las atrocidades que hoy en dia se siguen cometiendo, no olvidemos Bosnia y menos aun el genocidio de Rwanda, dijo:
    Lo opuesto al amor no es el odio, sino la INDIFERENCIA.

    Que pena me da pensar todo lo que les queda que aprender aun a los espanoles.

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  2. Que comience en paracuellos que allí tiene muchos niños por desenterrar. Y que investigue quien firmó las ordenes de ejecución.

    El tufillo a masoncete de este hombre hace daño a los olfatos no sectarios.

    A ver si abrimos los ojos y vemos de una vez que buscan esta pandilla de escorpiones dañinos al país. Nunca nada bueno nos trajeron. Espabilad!!!

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  3. Igual, en mi país se pretende callar los crímenes de guerra con una mal llamada “amnistía”. Veo en este artículo ciertos parangones históricos que están en mi memoria

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