El discípulo amado de Jesús. Sobre las creencias y sus temores.


El materialismo espiritual es corrosivo como apuntábamos en el artículo anterior. Hay tres factores que determinan el nefasto camino: la ignorancia, el miedo y el orgullo. Como es la primera –el miedo-, causa de las dos siguiente, nos vamos a centrar en ella retomando el tema del materialismo espiritual y las creencias. Y me basaré para ello en un ejemplo pragmático que nos puede ayudar a entender a qué me refiero con todo esto. Para ello, nos haremos valer de una pregunta llena de miedo, ignorancia y orgullo. Es la siguiente: ¿Era Jesucristo homosexual? Esta pregunta encierra una trampa tremenda, y es por ello que es apropiada para comprobar en nuestras carnes cual de los tres factores dominan nuestras vidas

Decía que la creencia en sí misma no es mala. Pertenece a ese tipo de productos psicológicos que pretenden adormecer, tranquilizar o procurar seguridad ante los interrogantes de la vida, sobre todo esos que ante la imposibilidad de una respuesta segura, son productores de angustias. El problema viene cuando la creencia psicológica se transforma en creencia social. Es decir, traspasa de lo meramente privado a la esfera pública, creándose con ello un magma productor de realidades intangibles.

Andaba repasando la vida del gnosticismo de principios del siglo primero a cuento de un libro que estoy redactando cuando de repente, sin saber porqué, una cosa me llevó a otra y terminé en el evangelio de San Juan. Todos conocemos la figura de este personaje bíblico que aparece en el Nuevo Testamento, sin embargo, pocas veces, más allá de la creencia o la especulación filosófica, nos hemos parado a analizar la vida y obra de esta persona. Me detuve en un pasaje que me pareció extraño y contradictorio pero que al mismo tiempo me daba una pista para tejer dentro de mí una nueva creencia. El pasaje, del cual hablaré más adelante es el siguiente: Juan, 19, 25-27

Hagamos primero un alto y una parodia de la situación para remover creencias públicas. Un hombre de unos treinta años se autoproclama el hijo de Dios en la Palestina de principios del primer siglo. Recordemos que él nunca dijo que era Dios, sino el Hijo de Dios, y nosotros, sus hermanos. En tan sólo tres años es capaz de convencer a una minoría de doce discípulos que le seguirán hasta el final de sus días. Más tarde, estos doce discípulos y un aparato propagandístico como nunca antes se había conocido, hizo el resto. No sabemos como era el hombre pues las crónicas oficiales apenas le mencionan. Los únicos relatos que poseemos son los evangelios, tanto los apócrifos como los sinópticos. No hay duda de que el hombre histórico existió, pero no sabemos nada acerca de su figura. No dejó nada escrito, no hay ningún retrato de él aunque en el imaginario colectivo se dibuja a un señor alto, joven y apuesto, barbudo y melenudo, fuerte y de mirada dulce. Un arquetipo hecho carne. Aún así, fue acusado de comilón y bebedor (Mt., 11-19), algunos añadirían lo de vividor, por rodearse de prostitutas, publicanos y pecadores y por no conocerse ni oficio ni beneficio. Vivía de hacer milagros y se entiende que de la caridad. No se le conocía mujer, pero estaba rodeado de hombres y de, atención, un discípulo amado.

Es en este punto donde podría surgir una primera creencia aneja a las creencias públicas: ¿era Jesús homosexual? Rechacé esta idea en mi imaginario privado a cambio de una más fascinante: ¿Quién estaba detrás de la figura del discípulo amado, ese que se recostaba en el pecho de Jesús en la última cena? Según el evangelio de San Juan, él mismo se autoproclama como el discípulo amado. Pero, ¿quién era Juan?

Realmente no se sabe. Se cree, por la forma que tuvo de escribir su testamento, que era un gnóstico instruido. Sin duda, su testamento es totalmente diferente al resto de los evangelios. Los masones, y sirva de anécdota, suelen abrir sus trabajos señalando en el Libro Sagrado el evangelio de San Juan. Sin embargo, y aquí viene la primera paradoja, no se sabe realmente quién tiene la autoría del evangelio de San Juan y del Apocalipsis que supuestamente él mismo escribió. Se le achaca, por conjeturas históricas, a San Juan, pero es sólo un achaque especulativo. Lo que llama la atención de San Juan, aparte de su estilo gnóstico a la hora de relatar la vida y milagros de Jesús, es que fuera el discípulo amado. ¿Qué significa esto? ¿Eran Juan y Jesús pareja? ¿Tenía Jesús un preferido entre los doce al que llamaba el amado? ¿Amaba Jesús especialmente a Juan? ¿Y si el discípulo amado no fuera un hombre? ¿Y si fuera una mujer?

La pista viene en el mismo relato de San Juan 19, 25-27, cuando él mismo dice -recordemos que la autoría del evangelio siempre fue desconocida- que junto a la cruz de Jesús estaban de pie su madre y la hermana de su madre, María de Cleofás y María Magdalena. Es decir, había tan solo cuatro mujeres. Y si sólo había estas mujeres, ¿cómo interpretamos la siguiente frase? “Viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dijo Jesús al discípulo: he ahí a tu madre. Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa”. Según un evangelio apócrifo (Felipe, Log. 32), el discípulo amado no sería otro que María Magdalena: Tres eran las que caminaban continuamente con el Señor: su madre María, la hermana de ésta y Magdalena, a quien se designa como su compañera. María es, en efecto, su hermana, su madre y su compañera.

Esta creencia, que se extendió popularmente gracias a libros de fama mundial como El Código Da Vinci y llamada teoría juánica por algunos expertos identifican a María Magdalena como la autora del evangelio de San Juan, y como la discípula amada a la que se refiere el texto.

Vemos como el acervo popular recrea una creencia, la ambienta, le da forma hasta convertirse en realidad magmática. Esas creencias retornan a nosotros para reforzar nuestros miedos –creencia en la salvación mediante intervención divina-, nuestra ignorancia –imaginar, por ejemplo, a Jesús alto y moreno cuando a lo mejor era bajo y rubicundo- y el orgullo –ser capaces de buscar una creencia más elaborada con tal de sentirnos alejados de la creencia popular, por ejemplo, pensar que Jesús era homosexual o tenía como discípula amada a María de Magdala-.

Con este ejemplo anecdótico he querido profundizar algo más en la naturaleza de la creencia, y sobre todo, de su primogénita el miedo. Aún así, sirva la creencia como vehículo de una verdad oculta, como viaje hacia lugares que intuimos pero no comprendemos, hacia testimonios de un infinito que no podemos abarcar pero que se manifiesta en múltiples formas. Sirva la creencia, sea cual sea, como receptáculo final de todos los saberes, lugar donde todos los planos de la existencia se relacionan entre sí.

10 respuestas a “El discípulo amado de Jesús. Sobre las creencias y sus temores.

  1. Apreciado Javier El Loco, en primer lugar quiero darte mi opinión acerca de tu manida teoría -es decir, no original- según la cual, la religiosidad y la naturaleza de la propia creencia surgirían del miedo. Tu tesis es tan vana como la supuesta banalidad que reseñas en tus dogmáticas afirmaciones.En otro orden de cosas y ya refiriéndome a tu desafiante, malintencionado, irreverente y especulativo artículo, has de saber lo que comenta el erudito maestro cristiano Orígenes y autor de algo parecido -aunque más ampliado- de lo que tu has elaborado, su gigántesca Héxapla (una fundamentada crítica textual de las Escrituras) Pues bien, este experto en Platón y en la filosofía pitagórica y estoica supo ver con clarividencia y gran juicio que toda la Escritura Sagrada admite una interpretación triple: literal, psíquica o ética y espiritual o alegórica.Por lo tanto, creo que no deberías leer textualmente o entrelíneas (seguramente guiado por prejuicios personales con perjuicio para los creyentes, entre los que me incluyo) sin tener clara esa serena clave del docto Padre de la Iglesia alejandrino.Decía Orígenes: Nos atrevemos a decir que la flor de las Escrituras son los Evangelios, y la flor de los Evangelios es el de San Juan. Pero nadie sabrá comprender su sentido si no ha reposado en el pecho de Jesús y recibido a María como Madre. Para ser como otro Jesús. En efecto, si María no ha tenido más hijos que Jesús, y Jesús dice a su Madre: ‘He ahí a tu hijo’, y no ‘he ahí otro hijo’, entonces es como si Él dijera: ‘Ahí tienes a Jesús, a quien tú has dado la vida’. Efectivamente, cualquiera que se ha identificado con Cristo no vive más para sí, sino que Cristo vive en él (confróntese con Gálatas 2, 20), y puesto que él vive Cristo, de él dice Jesús a María: ‘He ahí a tu hijo: a Cristo’Luego, y a través de San Juan, se puede decir que cada cristiano es no ya alter Christus, sino ipse Christus, ¡el mismo Cristo!Además, no deberías confundir una supuesta tendencia sexual (homosexual, bisexual o heterosexual) que habría de mantenerse estrictamente en la esfera privada, con la pureza limpísima de toda la vida de Juan y de Jesucristo. El primero es fuerte ante la Cruz. Los demás apóstoles huyen del Gólgota: Él, con la Madre de Cristo, se queda. Y en Él y con él estamos desde entonces los cristianos.Todos los cristianos, representados en San Juan, somos hijos de María. Al darnos Cristo a su Madre por Madre nuestra, manifiesta el amor a los suyos hasta el fin (confróntese con Ioh 13, 1)Todos somos Juan (Tú también, Javier), el discípulo amado de Jesús que reposa en su pecho, que recibe a María, la introduce en su casa, en su vida, en su corazón…Permíteme un consejo Javier: No olvides que la pureza enrecia, viriliza el carácter (Camino, n. 144)Buenos días nos dé Dios y líbrenos de todo el Mal.

    Me gusta

  2. Estimado amigo,agradezco el comentario y la aportación. Como tú bien dices, se trata de una opinión que respeto y admiro por su profundidad. Como decía al principio, había una gran trampa en toda la exposición, y esa gran trampa, que nada tiene que ver con la vida y hechos de Jesús el Cristo, tiene mucho que ver sobre las creencias que cada particular tiene sobre su figura. Y esas creencias no son malas, como decía al final, y nada tiene que ver con el magnífico e increíble mensaje del que nos regaló ese profundo Sermón de la Montaña. Todo mis respetos a un superhombre como Jesús y todos mis respetos a los creyentes que practican su mensaje.

    Me gusta

  3. Bien, magnifico, maravilloso, jugoso, ¿imaginario?, respetuoso, clarificador, sustancioso, dinámico, intuitivo, mistico, y así podría estar horas y horas. Me parece que has dado en la parte sensible de la linea de flotación de una inmensa mayoría de hipócritas y miserables, de esos de los que decia Víctor Hugo en su gran libro. Me he prometido ser cauto, pues ayer verías los lindos comentarios que brindaron a tu escrito Loco, El Loco, Javier, y ahora el meticón. Esa faceta de agitador de neuronas creía que solo la llevaba yo en mis alforjas, mira el yo del otro, pero no, me satisface que seas tú también y seguro que habrá más de los que me imagino, J.A,, G.L., M.C., y algún que otro más. Este Sr. Anónimo, escribió ayer, me parece exacto, en el otro blog, en idéntica manera de libertad de expresión, la suya. Probablemente sea una estupidez para ellos lo que expones, pero para mí y, seguro, que para más no lo es. Baata de tanta maldad en los demás y reflejense en sus espejos de su Alma, si aún les brilla, que no es ignorante el inculto o falto de estudios, es ignorante quién re`presenta un solo saber, sin respetar posibles otros saberes. Todos Javier, menos un número muy importante de personas, se fijaron en la palabra homosexualidad, que no era lo importante del escrito. Y pasaron por alto lo importante, el fondo, el AMOR ENTRE UNA MUJER Y UN HOMBRE, DOS SERES HUMANOS, que además contradicen las escrituras realiadas por ellos, negando lo evidente, que Jesús y maria Magdalena se AMABAN, y eran pareja, hasta el punto de que sus descendientes VIVEN ENTRE NOSOTROS y se mantienen a salvo de quienes aún les quieren eliminar por ser HIJOS DE QUIENES SON, DESCENDIENTES DEL HIJO DE DIOS más hombre que cualquier otro. Gracias El Loco de la Montaña. Gracoias Javier León. Hoy has hecho feliz a muchas personas, aunque no se atrevan a decirtelo a la cara o por escrito. ¿Cómo van a cambiar este Mundo si no son capaces de soportarse así mismo?

    Me gusta

  4. Gracias amigo por tus palabras de ánimo… a veces se necesitan… espero haber agitado en algo, porque a veces se trata de sacudir, sacudir y sacudir para crear despertar y acción… un abrazo sentido…

    Me gusta

  5. Jo Alfonso,¿y ahora que digo yo?LOS ENIGMASYo que soy el que ahora está cantandoseré mañana el misterioso, el muerto,el morador de un mágico y desiertoorbe sin antes ni después ni cuándo.Así afirma la mística. Me creoindigno del Infierno o de la Gloria,pero nada predigo. Nuestra historiacambia como las formas de Proteo.¿Qué errante laberinto, qué blancuraciega de resplandor será mi suerte,cuando me entregue el fin de esta aventurala curiosa experiencia de la muerte?Quiero beber su cristalino Olvido,ser para siempre; pero no haber sido.Del maestro Borges.

    Me gusta

  6. Gracias elcamaleon, danacorima, me encantan esas cosas que dices, creo que la sensatez de antaño debería llegar con nuevas sabias…. y con ella la lu de los que se creen en la verdad del todo. Con todo el cariño del Mundo para los mundanos de él.

    Me gusta

  7. El Loco de la Montaña es más cuerdo que las aguas que pacen agitadas en su valle. Las gracias son para ti, ya no estamos tan solos, cada día hay uno más a nuestro lado, y eso quiere decir que hay uno menos en el suyo.

    Me gusta

  8. Javier:Me ha parecido tu artículo una total irreverencia. Tus teorías, que no tienen donde apoyarse,son sólo el fruto de tu imaginación.No sé si estás con Dios o en contra de Él, o en ninguno de los dos lados. En tu artículo, tiras la piedra y escondes la mano. No defines claramente en qué lado te encuentras. Con tu exposición estás ofendiendo y desafiando a Dios, y no respetando a los que creemos en Él.Tú me conoces y sabes que no soy beato, pero sí creyente, y sabes que tengo donde apoyarme.Escribes muy bien y sabes jugar con las palabras, pero con Dios no juegues.La muerte tiene que llegarnos, lo mismo que nos ha llegado la vida. Tal vez cuando te llegue ese momento te encuentres con alguna sorpresa. Espero que recapacites antes.En vez de tanta literatura bana, lee los libros que un día te dejé, los libros de Ana García de Cuenca. Tal vez, si lo haces, pensarás y recapacitarás, porque ahí encontrarás muchas respuestas a las preguntas que te tienen confundido.¡Ojalá así sea! Estoy seguro de que entonces serás más libre.No soy ningún adulador, y cuando en algo no estoy de acuerdo tengo que decírlo.Un amigo que desea que encuentres el Camino de la Verdad.

    Me gusta

  9. Vaya, a tí también te atacan los fundamentalistas. Rápidamente hablan de irreverencia, cuando no se paran a pensar ni un segundo en el mensaje, en el espíritu de cualquier escrito que no concuerde con su dogma y costumbres.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s