Fracaso Escolar y Pista de Atletismo


Hoy me han amonestado porque pierdo el tiempo en discusiones vanas y no voy al grano a los problemas reales de esta sociedad, entre ellos, una pista de atletismo para el pueblo. Esta es mi respuesta:

En las aburridas charlas con mis amigos pobres, se quejaban de que les resultaba difícil vivir una vida plena si no era posible tener un trozo de pan que llevar a la boca todos los días, no ya para ellos, sino para sus hijos y familias. Realmente era aburrido porque pensaba que si todos los problemas fueran como ese, el mundo sería otro. Luego venían drogadictos con el mono suficiente como para mirarte y pedirte ayuda. A veces la ayuda consistía en una bolsa de alimentos que la Cruz Roja nos donaba. Los drogadictos no tenían derecho a la misma a no ser que demostraran con cien papeles e informes que realmente la necesitaban. Los que además tenían Sida y estaban en fase terminal, intentaba quitármelos de en medio derivándolos a otro lugar. ¡¡¡Era una vida tan falta de todo!!! No merecía la pena perder un minuto más con ellos… Pero lo que más me fastidiaba de todo eran los parados de larga duración, ese atajo de gandules mayores de cincuenta años incapaces, durante años enteros, de buscar sustento para la familia. Y luego venían los tetrapléjicos con sus demandas absurdas, algunos pedían bastones fuertes y resistentes, otros sillas de rueda y los menos, alguna nueva prótesis para vete tú a saber qué. Realmente ese trabajo te llenaba de insensibilidad hacia todo. Y resulta que por la tarde, tras ese fastidioso trabajo, me iba con mis amigos ricos a hablar de palos de golf, de fútbol y de mujeres. Eso sí que era enriquecedor. Me enseñaban no uno o dos, sino hasta cuatro o cinco palos diferentes. Me hablaban de Drivers, de Wedges, de Putters, y realmente disfrutaba como un niño con sus explicaciones. Pero el sueño de esas maravillosas horas entre conversaciones profundas sobre el culo de una modelo o la vida y milagros de cualquier ricachón de turno se esfumaba al día siguiente. Como el dinero de asistente social no compensaba la tortura de tener que soportar a indigentes, vagabundos y enfermos terminales, pensé que buscando un trabajo de oficina más grato podría ganar más dinero y vivir mejor. Y así fue. Me compré una bonita casa con su jardín, me apunté a un gimnasio, iba a los mejores clubes y llevaba lo último en tecnología.

Luego seguí estudiando porque lo que más deseaba era codearme aún más con la sociedad rica y seguir hablando de palos de golf, que es realmente lo que me gusta. Sabía que no tenía la clase suficiente como para coger un buen Cleveland, pero me conformaba con saborear las mieles de los que sí lo hacían y sabía que, para no ser un verdadero fracasado en la vida, tenía que estudiar mucho y alcanzar lo más alto. Para que mis amigos ricos pensaran que tenía cultura, era conveniente viajar por todo el mundo. No puedes ser un buen rico si en el día de acción de gracias no puedes hablar de tu último viaje a Paris, o Londres, o New York. Como yo quería ser el más espabilado, busqué destinos aún más exóticos. Claro que con mi sueldo de oficina, al final acababa en barrios y lugares que tanto me recordaban a mis trabajos como asistente social. Y allí estaban los niños desnudos y durmiendo en la calle, o niñas prostituyéndose a corta edad, o hombres demacrados por el hambre o la enfermedad. Calles sin asfaltar, llenas de ratas y olores nauseabundos y niños esnifando algún tipo de cola para olvidar. Aquellos ya no eran unos niños con fracaso escolar… no… aquello es una sociedad fracasada… ¡y como me aburren las sociedades atrasadas, y los niños harapientos, y las mujeres llenas de pulgas, sucias y pestilentes! Eso sí, los niños corrían todos los días los cien metros vallas para no ser atropellados, para pedir a los occidentales algunos dólares. Y luego, hacían los mil metros, incluso maratones, para ir de un pueblo a otro en busca de agua. Tenían unas muy buenas pistas de atletismo bajo sus pies… Como odiaba esos países… ¡¡¡con lo bien que vivimos en occidente, con nuestros campos de golf, nuestras piscinas cubiertas y nuestras pistas de tenis!!! Y por cierto, creo que a partir de ahora voy a luchar por una magnifica pista de atletismo en mi pueblo. Aprovechando la crisis, creo que es una demanda justa y necesaria para que por lo menos, esos niños con fracaso escolar estén recogidos en algún sitio. Niños a los que por cierto, di clases en el instituto y ayudé en todo lo que pude, no sólo en las clases, sino con la psicóloga de turno para evitar aún más el fracaso escolar. Mi sueño era verlos algún día hablando de palos de golf…

(Foto: Niño en Bombay con un acentuado fracaso escolar y corriendo los cien metros lisos contra el hambre en su particular pista de atletismo, la India, octubre de 2008. Sobre el video, sobran las palabras…)

3 respuestas a «Fracaso Escolar y Pista de Atletismo»

  1. Escribes bien pero hacía tiempo que no leía algo tan bueno en tu blog.Cojonudo Javier… así te quiero ver! Mañana te monto una tienda de campaña cerca de la piscina que aquí hace mucho calor (;

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  2. Ahora me toca a mi que me amonestes. Lo acepto. Quizás no me expliqué bien. Cuando me refiero a discusiones que no nos interesan, vanas, estoy hablando de la política de salón, esa que tú criticas. Pero que creo, humildemente, que caes en alguna ocasión.Las pistas de atletismo es sólo un ejemplo…..Me llamas cobarde. Lo acepto. Quizás esta tribuna que ofreces a la opinión no sea la idónea para mí. Los cobardes, aunque tengamos alguna pequeña razón para serlo, también tenemos derecho a opinar. Te recuerdo que el voto es secreto. Por algo será…Perdona si un comentario (que no te baila el agua) no te gusta. Es sólo una OPINIÓN.No pertenezco a nada de lo que insunuas, ningún grupo, ningún partido, ninguna asociación, ningún clan. No juego al golf, al tenis….Creí, sinceramente, que podría aportar algo…otra idea. No la mayoritaria en tu blog.Quisiera que me disculparas si crees que te he podido ofender con mi comentario.Quizás algún día hablemos en persona… el tiempo lo dirá.HOY A MUERTO VICENTE FERRER. Descanse en paz.(en mi ignorancia, creo entender tu texto).Un saludo sincero!

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  3. No solo no me ha ofendido sino que además iluminó un nuevo escrito, lo cual agradezco. Precisamente de lo que me quejo es de la falta de crítica, o mejor dicho, del exceso de comidilla a la espalda del prójimo. No recuerdo haberte llamado cobarde, todo lo contrario, y sí recuerdo haberte invitado a mi casa para discutir sobre pista de atletismo y otras cuestiones. No dejes de criticar… falta masa crítica… faltan valientes… Gracias por la inspiración de ayer… que vengan muchas más…

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