El Sabor de la naranja cósmica…


Llegamos el domingo de madruga a La Montaña de los Ángeles tras un largo (en la distancia) y corto (en el tiempo) viaje por Madrid y Barcelona… Por la noche fuimos a misa sin que el día diera para muchas más alegrías. Lo de misa es algo que hago con frecuencia por eso de que en cualquier templo, independientemente de la confesión que sea, uno puede contactar con la esencia de todas las cosas. Puertas al Universo, los llamaba Eliade, y así me gusta verlo, una puerta al infinito, pero sobre todo, a la infinitud humana. Al salir, mientras cogíamos naranjas en el parque que hay justo detrás de la biblioteca, intentaba explicar a Anja la relatividad de la cultura y de todas las cosas, especialmente la relatividad de las creencias humanas. Imaginaba a la naranja como un universo partido en trozos triangulares cuyos vértices se unían en el epicentro de la misma. De la base de cada triángulo nacían infinitos cubos y de esos infinitos cubos nacían muchos más. En cada uno de ellos había en su parte superior un agujero por donde penetraba la esencia de la naranja, de su núcleo, alterada en todo caso por todas las capas y subcapas por las que antes de llegar, había tenido que atravesar. Y así llegaba el zumo, con un sabor y una textura especial en cada cubo final. Y en uno de esos cubos estaba el planeta Tierra, asentado a su vez en millones de argumentos diferentes sobre si el zumo de naranja de esa peculiar fruta recogida en un jardín muy cerca de la biblioteca se hallaba algún atisbo de verdad o absoluto. Me imaginaba a seis mil millones de habitantes discutiendo sobre el color, el sabor y el olor de la naranja… Y mientras eso ocurría, ya habíamos llegado a casa y Anja exprimía lo que sería la esencia vital de todos los zumos, de todas las creencias, de todas las opiniones. Y allí acabó todo, en el disfrute de una bebida refrescante… No perdamos el tiempo en nuestras creencias… Vayamos a cualquier sitio, ya sea este un jardín, un templo, una sala de baile o una montaña nevada… vayamos, respiremos y disfrutemos del instante único de la experiencia… Las creencias sólo sirven para dañar el consumo de experiencias, de tiempo, de esencias… tómate el zumo y luego medita sobre él… con total desapego sobre lo que fue, lo que será o lo que es en este mismo instante…

(Foto: Cosecha del domingo pasado. Naranjas para la reflexión… Por eso de que las cosas no son lo que únicamente aparentan… La Montaña, Marzo de 2009)

3 respuestas a «El Sabor de la naranja cósmica…»

  1. » No perdamos el tiempo en nuestras creencias… Vayamos a cualquier sitio, ya sea este un jardín, un templo, una sala de baile o una montaña nevada…vayamos, respiremos y disfrutemos del instante único de la experiencia… Las creencias sólo sirven para dañar el consumo de experiencias, de tiempo, de esencias… tómate el zumo y luego medita sobre él… con total desapego sobre lo que fue, lo que será o lo que es en este mismo instante…»¡¡¡Fantástico!!!Gracias y un abrazoMaria

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