La Huella de la Totalidad


Creemos entender la vida desde unos parámetros que salvan la distancia entre nuestra angustia y la existencia. Creemos fácilmente que lo supuesto está dentro de nuestro ámbito de creencias, y que no existe más verdad que la que reconocemos dentro de nuestra pantalla lógica, dentro de lo que somos como individualidad diferenciada. Construimos ideas lógicas y emociones justas para desarrollarnos armónicamente ante nuestro medio. Pero, ¿qué ocurre cuando algo desequilibra de forma sustancial toda nuestra existencia? ¿Y si la luz que creemos verdad tan sólo fuera una sombra irreal de algo más grande? Y esa sombra irreal Ibn al-‘Arabi lo llamó “la huella de la totalidad”, una huella que pretende despertar en nosotros la oportunidad de descubrir el sentido y la belleza de las cosas en un mundo que ha perdido su centro y que está abocado al desastre si no somos capaces de adentrarnos en su obviedad.

Todo se derrumba en estos días a nuestro alrededor y puede que resulte difícil retomar el pulso al mundo si seguimos empeñados en ser una especie de ratas que buscan salvarse en la tabla de cualquier náufrago. El confusionismo siempre ha insistido en la ética sobre cualquier cosa, incluidas la economía y la política. Pero sobre todo, en la persona ética, por encima incluso de cualquier institución o costumbre. Ahora los tiempos son convulsos. Mi generación no ha padecido de hambre ni guerra, al menos la generación del bienestar nacida en países del llamado primer mundo. Sin embargo, ha padecido de la esclavitud y la ambigüedad del materialismo descontrolado a expensas de interrogarse sobre la realidad que da cabida a la vastedad del universo y a esa dimensión trascendente que nos supera. Ahora que la angustia existencial da paso a la angustia material, quizás podamos retomar la reconciliación con esa vastedad. Tal vez podamos mirar desde la ética, esa ética que pretende prescindir del yo y olvidarse de sí mismo para, como dicen los budistas, penetrar en el arte de la vida vigilante: esfuerzo correcto y vigilancia correcta (sati) desde una concentración meditativa (samadhi) para llegar a la perfecta iluminación (bodhi). Es ahí, en esa iluminación, donde encontraremos la guía para conducirnos por la huella de la totalidad.

2 respuestas para “La Huella de la Totalidad”

  1. Javier como dices existe actualmente una gran angustia material y tal como está el panorama algunas personas se ven arrastradas a crisis existenciales, una sociedad la nuestra donde impera el materialismo en la que se asocia la felicidad a la capacidad de consumir,pero parece que se asoma una nueva etapa con otra escala de valores.Un abrazo.

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  2. Tarde o temprano la sociedad se vera inmersa no tanto en el materialismo si no en la existencia ya que en los tiempos de crisis es mas importante sobrevivir que lo material solo nos debemos preguntar ¿Cómo terminaremos? Pasaremos del materialismo y entraremos en la etapa de nuestros antepasados los homínidos cuya única preocupación era la supervivencia .

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