Más allá del amor…


Si ya es difícil hablar sobre el amor en sus niveles más sutiles, más difícil es hablar sobre la Compasión, que es el amor que está más allá del amor más puro.
Todavía estamos enfocados en un amor denso, emocional, pasional y astral, dual y lunar, que depende de si algo o alguien nos cae bien, si no nos estorba o nos ayuda en el camino o si es químicamente armonioso con nuestros intereses, pensamientos, conductas y emociones. Necesitamos motivos para amar como si fuéramos un imán en busca de la polaridad que nos falta, cuando la dualidad real no es entre personas, sino entre personalidad y alma. La dualidad está en nosotros, y cualquier búsqueda de algo que creemos que nos falta realizada en el exterior de nosotros mismos, sólo nos lleva a un cúmulo de experiencias que nos van a recordar que nuestras carencias se encuentran en nuestra propia alma.
Cuando la conciencia se enfoca en nuestro interior, ya no hay búsqueda, solo encuentros, ya no hay dualidad, solo unidad, porque la personalidad esta al servicio del alma. Entonces descubrimos el Amor Solar, que no es dual, ni depende de fases o estados de ánimo como la Luna, y nos sentimos Prometeos llevando el fuego del Sol a los hombres, o el Aguador llevando el agua de la vida al sediento.
Mas allá de este Amor que da sin esperar, porque nada necesita, está el Amor que a falta de una palabra mejor podemos denominar Compasión, amar con-pasión a todo ser, con todo el Ser.
Si el amor del alma da vida y agua al sediento, el amor que está más allá, da vida a nuevos universos, y reconfigura las realidades de acuerdo a los arquetipos que el Absoluto creó para el universo en el que vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser.
Amor puro, que no es solamente una simple emoción, si no muy lejos de esto, razón pura, expresión pura dentro de algo tan sutil como la limpieza del corazón.
Es el amor en acción. Su radiación no permite ninguna forma o geometría incorrecta, no las destruye como el primer rayo, ni las redime como el segundo rayo, ni las ilumina como el tercer rayo. Es un sol completo que ilumina cuantos amaneceres sean necesarios…

(Foto: Amando a los caballos en la granja de la familia Meier, Weitsche, Baja Sajonia alemana, mayo de 2007)

5 respuestas a «Más allá del amor…»

  1. Bueno, por error se ha borrado el primer comentario. Solo decirte que me he emocionado mientras lo leia, lo admito. Muy intenso ademas de cierto. Si Prometeo nos viera, seguro que nos diria que no valoramos muy bien el fuego del Sol que nos ofreció. La foto es preciosa, los caballos nos gustan mucho, en especial a mí hija pequeña que es su autentica pasión.

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  2. Pues con siete años la niña quiso empezar a montar y quiere estudiar para poder trabajar con ellos. Menos mal que hay una hipica aquí en Esparraguera y podemos acercarnos lo amenudo que ella demanda. Yo creo que se entiende de alguna manera con ellos…Gracias a tí Javier

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