Hacia la mente vacía…


Cuando tengo hambre, como, cuando tengo sed, bebo. Así lo expresan los practicantes de Zen. Vaciar la mente es el principio por antonomasia para liberarnos del yugo de sus disgregaciones y ruidos. La ausencia de deseo, la ausencia de instintos, la ausencia de necesidad son pasos previos para penetrar en la difícil tarea de la ausencia de pensamiento. Algunos pueden pensar que en este proceso nos hayamos ante una deshumanización de nuestro yo, pero precisamente, lo que pretendemos ante la presencia de vacío, es despojarnos de nuestro pasado animal y empezar a penetrar en nuestro presente humano. El animal es aquel ser que desea ser humano y el humano es aquel ser que desea ser un dios. Y los dioses, en el plano de la manifestación angélica, se muestran vacíos de pasados y de futuros pues viven en la experiencia ilimitada del eterno Ahora.

La mente está desenfocada y enferma de experiencias pasadas, por eso muchos sabios nos hablan de la necesidad de vaciarnos de la misma para así poder trascenderla. Lo humano tiende a identificarse con la mente pero el hombre no es mente, es vacío, y sólo desde ese vacío puede identificarse con el momento único de la experiencia presente. El Ahora es el instante de mayor libertad. Libres de prejuicios, libres de promesas, podemos sorprendernos a nosotros mismos sintiendo la Vida recorrer por nuestras venas. Esa ausencia de identidad nos dota de eso que llamamos libertad. Libertad es recordarnos a nosotros mismos olvidando quienes somos… Libertad es Ser constantemente en un NoSer infinito…

(Ilustración: «Donde van a morir las bicicletas«, un marco alegórico de nuestros ruidos internos. De Emilio Maldomado).

5 respuestas a «Hacia la mente vacía…»

  1. Es necesario vaciarse en todos los sentidos para desechar cuantos pensamientos y demás porquerías nos saturan el alma. Cada cierto tiempo, hay que parar, vaciarse y volver a empezar. Solamente debemos tener en cuenta que cada vez que pretendamos limpiarnos debemos aumentar el tiempo de vaciado porque la mierda que llevamos dentro es más densa y difícil de limpiar. Supongo Javier, que tu has necesitado este año de esos cuatro días de viaje. Si vienes limpio seguro que te ha merecido la pena. Yo necesito hacer un viaje recuperador.Saludos

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