Llorar a lágrima viva…


Lo malo de los viajes es que te sumen en una tremenda melancolía… El sólo recuerdo te sumerge en un lloro continuo, sólo capaz de frenarse ante la esperanza de un nuevo día. Lloraba vestido de frac cuando recordé el hermoso poema de Oliverio Girondo el cual acompaño. Es la única forma de sentirnos humanos: sintiendo todo aquello por lo que hemos vivido y soñado. Cuando sientes estás vivo y cuando estás vivo erez capaz de algo que tan sólo nos incube a los humanos: la emoción. Aquí va el poema mientras lloro improvisando como un cacuy o un cocodrilo…
Llorar a lágrima viva.
Llorar a chorros.
Llorar la digestión.
Llorar el sueño.
Llorar ante las puertas y los puertos.
Llorar de amabilidad y de amarillo.
Abrir las canillas,las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma, la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos,y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.
Asistir a los cursos de antropología, llorando.
Festejar los cumpleaños familiares, llorando.
Atravesar el África, llorando.
Llorar como un cacuy, como un cocodrilo…si es verdad que los cacuíes y los cocodrilos no dejan nunca de llorar.
Llorarlo todo, pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz, con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo, por la boca.
Llorar de amor, de hastío, de alegría.
Llorar de frac, de flato, de flacura.
Llorar improvisando, de memoria.
¡Llorar todo el insomnio y todo el día!

(Foto: Esculturas en el museo de Copenhague, diciembre de 2008)

4 respuestas a «Llorar a lágrima viva…»

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