Lana y Ejército…


Me gusta leer textos clásicos porque siempre te crean un perfil de como se vivía en aquel entonces, pero sobre todo, como se pensaba antes y como se piensa ahora. Estaba releyendo Utopía, de Tomás Moro. Me llama la atención un párrafo en el que se explica que en la Europa medieval, los señores se abastecían del trabajo del campesinado para intentar mantener su vida holgada. Para mantener ese status quo, necesitaban la salvaguardia de un ejército que les protegiera en su pequeño reino u estado. Para mantener ese ejército, era necesario provocar guerras y buscar enemigos donde no los había, porque eso era lo único que mantenía con vida el propósito de tales ejércitos. Ocurrió lo mismo con la lana. A la nobleza le encantaba vestirse con nobles prendas. Esto sólo era posible con la cría de ovejas, la cual se volvió una plaga en los siglos XVI y XVII de tal calibre, que el campesinado se vio privado de tierras para cultivar a favor del comercio de lana. Incluso en Castilla, se crearon privilegios para el ganado, tales como el libre paso por las cañadas, facilitando con ello la trashumancia y arruinando con ello a familias y pueblos enteros que vivían de la agricultura. Sólo un pastor bastaba para llevar un gran rebaño, mientras que se necesitaba mucha mano de obra para cultivar a tierra. Todo esto no es nuevo. Nada ha cambiado desde entonces. La nobleza de ahora necesita mantener ese status quo e inventa nuevos rebaños de ovejas. La crítica no puede ser más punzante… Las ovejas de hoy en día somos nosotros, cada uno de nosotros, y sin quererlo o saberlo, servimos a nuestro amo, ese que se regocija de que existan guerras para poder mantenerse en el poder… ¿Alguien ha mirado alguna vez los Presupuesto Generales del Estado y ha visto la partida que se dedica a Ejército, Seguridad o cosas que tengan que ver con la defensa, ya sea interna o externa? ¿Por qué no se dedica todo ese dinero a la educación, a la cultura, al trabajo? En fin… qué puede decir un insumiso que estuvo cuatro años en caza y captura…
(Foto: Tomás Moro hablaba especialmente de las ovejas inglesas… Por llevar la contraria, aquí muestro un paisaje típico de Escocia… campos y campos y campos repletos de prados con ovejas… Escocia, marzo de 2007)

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