¿Tú habeg estado allí, Sharlie?


Lo dijo el barón Munchausen, en versión de Jack Pearl. Porque para un antropólogo es importante el estar allí. Al menos eso defiendo yo, que de tanto empeño que pongo en «estar allí», con el otro, entendiendo sus sistemas de vida y de creencias, me está costando la tesis y algo más… Antes, los primeros antropólogos que luego se hicieron famosos contando relatos y aventuras, solían tener o gozar del mecenazgo de algún rico a sueldo que ponía medios y lo que hiciera falta para demostrar su generosidad en pro de la investigación. Ahora, ese mecenazgo ha quedado atrapado y encapsulado en manos del Estado, y resulta casi imposible, a no ser que te las ingenies reinventando la economía antropológica, el «estar ahí». Pero yo sigo en mi empeño, y quizás, si todo sale bien, esté en Copenague estas navidades visitando, entre otras cosas, la famosa comunidad de Cristiania. Excusa perfecta para reencontrarme con la utopía, la personal y la humana. Y por favor, no me pregunten para qué sirve la antropología… sólo sé que no sirve para ganar dinero…
(Foto: Con una nómada en el Desierto del Gobi, Mongolia, Julio de 2007)

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: