El componente épico de volver a empezar


 

Para la mente iluminada, el mundo entero arde y brilla con luz”. (Ralph Waldo Emerson)

 

Las palabras son poderosas. Pueden dotarnos de fuerza e inspiración, pero también nos pueden llenar de vulnerabilidad. El verbo reverdece nuestra sangre. Muta nuestra vida una y otra vez.

Tras más de doce años escribiendo ininterrumpidamente en este Creando Utopías he decidido volver a empezar. Unas semanas alejado de las redes, penetrando en la soledad y el silencio de estos bosques, me han dotado de fuerza e inspiración para abrirme a un nuevo diálogo. Pero también me he llenado de vulnerabilidad. Decidí, en un acto de rebeldía interior, destruir mi propia obra. Más de siete mil entradas cosechadas pacientemente durante doce años han dejado de existir. Al menos aquí, en este lugar. Soy consciente de que algo quedó en muchos corazones, en algún edificante lazo místico, en algún edificio invisible.

Hubo un componente épico en todo ello. Una decisión drástica y un silencio oportuno. Estas letras, que aún no sé si serán de despedida o bienvenida a otro tipo de letras, a otro tipo de verbo, surgen desde una sincera reinterpretación de los tiempos que nos están tocando vivir. Unos tiempos duros, preludio, quizás, de un futuro incierto y complejo.

De momento, tras el borrado, tras el reset, permaneceré en silencio un tiempo indefinido. Quizás unos días, unas semanas, unos meses. Mi cuerpo me pide seguir compartiendo, pero mi alma, aquejada de todas mis irreverencias, me suplica sosiego y calma, concentración para poder asumir los retos que se presentan y así servir de la mejor manera a la necesidad mundial que en estos momentos vivimos.

No me da miedo volver a empezar. Tampoco el desapego de la pérdida. La vida nos dice que cuando perdemos algo, siempre ganamos algo, por muy pequeña que sea la ganancia.

En mi corazón, la ganancia de estos años ha sido infinita. Más de cinco mil personas recibían todos los días estas letras y otros tantos miles buceaban en cada rincón de esta utopía, quizás buscando algo de luz, algo de inspiración o simplemente, algo de consuelo o compañía. Espero haber sido útil y espero poder seguir siéndolo en los próximos tiempos, sea de la manera que sea.

Han sido muchos años y muchos de vosotros os habéis mantenido fieles a este lugar. Algunos conocéis quizás mi vida mejor que yo, y otros, habéis podido abrazar los suspiros de mi propia alma, que también es la vuestra. Esa alma mía, que también es la de todos vosotros, me suplica un cambio, un rumbo nuevo, una vida nueva. Aún no soy capaz de intuir hacia dónde ni cómo, pero entiendo la súplica y me inclino ante la inmensidad humilde de lo nuevo.

Solo me queda daros las gracias, de corazón a corazón, por vuestra constancia y apoyo en estos años. Solo me queda invitaros a que sigáis siendo fieles a vuestro corazón, que es la puerta por la que alma accede a nuestro interior, y el lugar desde el que nos susurra constantemente sus deseos de ardiente luz. Sed buenos. Sed mejores.

Ahora toca muerte y resurrección. Inevitablemente.

Gracias de corazón por apoyar esta escritura…

donar