A veces, el amor triunfa… aunque sea en la música palpipante de un piano y una voz excepcional. Hermoso sería si ese amor venciera siempre al miedo, si fuera lo suficientemente fuerte para volver a empezar una y otra vez cada vez que el edificio de la confianza y el respeto se derrumbara. Esa es la esperanza que se alberga cuando en la soledad miramos una y otra vez por nuestra ventana a la espera que las fuertes alas del amor entren sin miedo y sin dolor. Una y otra vez abro esas ventanas, mirando al cielo.

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